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Cómo dormimos los chilenos: a qué hora despertamos y qué lugar ocupa el país en ranking internacional

Un análisis basado en los hábitos de más de 941 mil usuarios ubicó a Chile como el país que despierta más tarde entre las 15 naciones estudiadas. Sin embargo, levantarse después no garantiza un sueño reparador: horarios, pantallas y el dormitorio influyen.

Chile se posicionó como el país que despierta más tarde entre las 15 naciones incluidas en un análisis internacional sobre hábitos de sueño. De acuerdo con los resultados, la hora promedio para levantarse en el país es a las 7:40 de la mañana.

El estudio utilizó información de más de 941 mil usuarios de Sleep Cycle, aplicación que registra horarios de descanso. Después de Chile aparecen Canadá, con un promedio de 7:33 horas, y EEUU, con 7:20. En el otro extremo, Colombia encabeza a los países más madrugadores, con una hora promedio de 6:31, seguida por Costa Rica, con 6:38.

El resultado, sin embargo, no permite concluir que los chilenos duerman más o descansen mejor. La hora de despertar es solo una parte del ciclo: la duración, la regularidad de los horarios y las interrupciones nocturnas también determinan la calidad del sueño.

Despertar más tarde no significa dormir mejor

Según informó el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, un sondeo realizado en 39 países durante 2025 ubicó a Chile en el penúltimo lugar en calidad del sueño. Un 18% de las personas consultadas en el país afirmó que nunca logra dormir bien, frente a un promedio mundial de 13%.

Especialistas han advertido que una parte importante de estos problemas se relaciona con el estilo de vida. Ver televisión, revisar el teléfono, comer o trabajar en la cama dificulta que el cerebro asocie ese espacio exclusivamente con el descanso.

También afecta acostarse y despertar a horas muy distintas cada día. Mantener horarios relativamente estables, reducir el uso de pantallas antes de dormir y evitar la luz o los ruidos durante la noche ayuda a crear una rutina más favorable.

El entorno físico completa estas medidas. Un dormitorio oscuro, silencioso y con una temperatura adecuada, junto con una cama de 1 plaza acorde con el cuerpo y el espacio disponible, puede reducir las incomodidades que interrumpen el descanso.

No todos los problemas, eso sí, se solucionan con cambios de hábitos o del dormitorio. Los ronquidos intensos, las pausas en la respiración, los despertares con sensación de asfixia y la somnolencia excesiva durante el día pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño y requieren una evaluación profesional.

El dormitorio también influye

Una vez descartadas las condiciones que necesitan atención médica, el entorno físico adquiere mayor relevancia. La oscuridad, el silencio y la temperatura importan, pero también la estabilidad de la base, el espacio disponible y el soporte que recibe el cuerpo durante la noche.

En dormitorios individuales, una cama de 1 plaza permite aprovechar mejor el espacio. En Chile, este formato suele utilizar una superficie de 90 centímetros de ancho por 190 de largo, aunque también existen versiones extendidas de 200 centímetros para personas de mayor estatura.

Antes de escoger una cama de 1 plaza, conviene medir el dormitorio y considerar la apertura de puertas, clósets y cajones. También se debe comprobar que la estructura sea compatible con el colchón y que no presente desniveles que puedan afectar su estabilidad.

Una cama de 1 plaza puede ser suficiente para niños, adolescentes y adultos que duermen solos. Sin embargo, el largo debe permitir que la persona permanezca extendida, sin adoptar posturas incómodas ni dejar los pies fuera de la superficie.

Qué revisar al elegir el colchón

La base y el colchón deben funcionar como un conjunto. Un colchón de 1 plaza instalado sobre una estructura de dimensiones incorrectas puede moverse, perder estabilidad o deformarse antes de tiempo.

La firmeza debe escogerse según la postura habitual. Quienes duermen boca arriba suelen necesitar una superficie estable para conservar la alineación de la columna. Las personas que descansan de lado pueden sentirse más cómodas sobre materiales adaptables, capaces de aliviar la presión en hombros y caderas. Para dormir boca abajo conviene evitar superficies demasiado blandas.

Un colchón de 1 plaza también debe responder al peso y la estatura de quien lo utilizará. El formato de 90 por 190 centímetros es el más habitual, pero una persona alta puede necesitar los diez centímetros adicionales de una versión extendida.

Otro factor es el sistema de soporte. Los resortes Bonnell están conectados y entregan una respuesta firme y homogénea. Los resortes Pocket funcionan de manera independiente y se adaptan con mayor precisión a las distintas zonas del cuerpo.

Marcas con una oferta amplia, como Rosen Chile, permiten comparar ambas tecnologías. La oferta de Rosen Chile incluye modelos tradicionales y alternativas de mayor adaptabilidad, por lo que la decisión debe tomarse según las características de cada producto y no solo por el nombre de la marca.

Entre los modelos de Rosen Chile se encuentra el New Ergo T, con resortes Bonnell, sensación firme y diseño reversible. Su formato de 90 por 190 centímetros puede utilizarse en dormitorios juveniles, habitaciones de invitados o espacios reducidos.

Rosen Chile también ofrece el New Style 6, que incorpora resortes Pocket y presenta un nivel de confort intermedio. Sus versiones de 90 por 190 y 90 por 200 centímetros permiten elegir de acuerdo con la estatura y las dimensiones de la base.

La variedad de Rosen Chile muestra que dos colchones de una misma marca pueden entregar sensaciones diferentes. Por eso, al comparar un colchón de 1 plaza, también conviene revisar sus capas superiores, firmeza, garantía, instrucciones de rotación y compatibilidad con la base.

Una combinación de hábitos y condiciones

Los chilenos despiertan más tarde que los usuarios de los otros 14 países analizados, pero la calidad del sueño no depende de una sola hora. Mantener una rutina, reducir las pantallas y reservar la cama para descansar son medidas tan relevantes como contar con una superficie adecuada.

Cuando el problema se relaciona con incomodidad o falta de espacio, revisar las condiciones del dormitorio puede ayudar. Si existen ronquidos intensos, pausas respiratorias o fatiga persistente, el paso correcto es consultar a un especialista.

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