El valor de creer en lo improbable
Atrás quedó la idea de que ganaba quien sacaba al resto del camino; ahora prospera quien hace que más personas, organizaciones y comunidades crezcan juntas. Las grandes transformaciones ya no suceden en solitario.
Atrás quedó la idea de que ganaba quien sacaba al resto del camino; ahora prospera quien hace que más personas, organizaciones y comunidades crezcan juntas. Las grandes transformaciones ya no suceden en solitario.
Yo elegí creer que se pueden lograr cosas grandes, que se puede vivir de manera más positiva y que se puede cambiar el mundo desde donde sea que estemos. Chile necesita más soñadores que hagan, más visionarios que construyan, más personas que entiendan que soñar -lejos de ser un escape de la realidad- es la forma más potente de transformarla.
Cuando el éxito se persigue desconectado del propósito, perdemos el rumbo. Parecemos hamsters corriendo en una rueda, cada vez más rápido, acumulando logros que muchas veces no nos llevan a ningún lugar que de verdad importe.
Aquí se demuestra la verdadera esencia del que emprende: mirar más allá del caos inmediato, identificar oportunidades donde otros sólo ven problemas, construir mientras el resto espera que pase la adversidad.
Los emprendedores han sido el verdadero sostén de nuestra economía en los momentos más críticos. Son quienes más han sufrido la pandemia, la inflación, la inseguridad y la inestabilidad. Y sin embargo ahora, cuando el país discute su futuro, pareciera que no los hubiéramos incorporado a la conversación.