El sábado 3 de enero tendrá lugar la primera superluna de 2026, conocida tradicionalmente como Luna del Lobo, un fenómeno que marcará el comienzo del calendario lunar del año y que, además, coincidirá con otros eventos astronómicos que podrán observarse desde Chile.
De acuerdo a National Geographic, se llama Luna del Lobo, ya que es un nombre heredado de antiguas culturas del hemisferio norte, y suele coincidir con otros eventos celestes que convierten al inicio del año en un periodo especialmente atractivo para la observación astronómica.
Este plenilunio será también una superluna, lo que significa que la Luna se encontrará más cerca de la Tierra de lo habitual. Gracias a ello, su apariencia será ligeramente más grande y luminosa que la de una Luna Llena común, siempre que el estado del tiempo y la visibilidad acompañen.
Según con los cálculos astronómicos, la fase llena exacta se producirá a las 10:02 UTC del 3 de enero, equivalente a las 07:02 horas en Chile continental. No obstante, el espectáculo podrá apreciarse desde la noche del viernes 2 y durante la madrugada del sábado 3, cuando el satélite ya aparecerá completamente iluminado en el cielo.
El nombre Luna del Lobo tiene su origen en las tradiciones de pueblos originarios de América del Norte. En pleno invierno del hemisferio norte, los aullidos de los lobos se volvían más frecuentes y audibles bajo la luz de la Luna llena, lo que dio lugar a esta denominación que aún perdura en la cultura popular, aunque hoy se comprenda que esos sonidos forman parte de su comportamiento social.
En paralelo, durante ese mismo fin de semana se desarrollará la lluvia de estrellas Cuadrántidas, uno de los primeros eventos meteoríticos del año, cuyo máximo de actividad también se espera para el 3 de enero.
No obstante, la intensa luminosidad de la superluna podría dificultar la observación de los meteoros más tenues. Por ello, se aconseja intentar apreciar ambos fenómenos desde lugares alejados de la contaminación lumínica, con cielos despejados y buena visibilidad, para aumentar las probabilidades de disfrutar del espectáculo astronómico.
