En las últimas semanas, un gran número de niños, niñas y adolescentes han estado en contacto con temas que incluso resultan difíciles de asimilar para los adultos, afectando su salud emocional.
Entre estos se incluyen conflictos bélicos en Medio Oriente, contenidos virales en redes sociales, fenómenos como los therians y noticias controvertidas que circulan en internet sin ningún tipo de filtro.
Este tipo de exposición puede generar confusión, miedo o ansiedad en los menores, especialmente cuando no cuentan con un acompañamiento adulto que los ayude a procesar la información.
Debido a lo anterior, expertos recomiendan que padres, cuidadores y docentes establezcan canales de comunicación abiertos y claros, adaptando el contenido a la edad de cada niño y fomentando un espacio seguro para expresar emociones y dudas.
Cinco estrategias para cuidar la salud emocional de los más pequeños frente a las noticias
En la actualidad, los niños no se enteran de las noticias a través de un adulto que las explica, se enteran por fragmentos en TikTok, memes, videos o conversaciones entre compañeros, muchas veces sin contexto ni explicación.
En conversación con EL DÍNAMO, Camila Ovalle, psicóloga clínica-educacional y co fundadora de Bow Care, indicó que “cuando la información llega así, el cerebro infantil intenta completar los vacíos por sí solo. Eso puede generar ansiedad, miedo o interpretaciones exageradas de la realidad”.
Diversas investigaciones en psicología del desarrollo muestran que los niños tienen una gran sensibilidad frente a temas que perciben como amenazantes. Estudios publicados por la American Psychological Association y la American Academy of Pediatrics han mostrado que la exposición repetida a noticias de conflicto, violencia o crisis puede aumentar síntomas de ansiedad, preocupación y sensación de inseguridad en niños y adolescentes. “Esto no significa que debamos ocultarles el mundo, pero sí acompañarlos a entenderlo”, enfatiza Ovalle.
Es por esto que la profesional de Bow Care entregó algunos principios basados en evidencia para abordar estos temas con niños:
- Preguntar primero qué saben: Un error común es comenzar a explicar sin saber qué ha escuchado el niño.
Muchas veces los niños han recibido versiones incompletas o exageradas. Antes de explicar, es útil preguntar: • “¿Qué escuchaste sobre esto?” o “¿Qué piensas que está pasando?”. Esto permite corregir ideas erróneas y evitar dar información innecesaria que podría aumentar la preocupación. - Explicar con información simple y concreta: Los niños no necesitan análisis geopolíticos ni teorías complejas. Las explicaciones simples reducen la ansiedad, porque ordenan la información en algo comprensible. Por ejemplo, frente a una guerra se puede explicar: “Hay países que están en conflicto, pero eso está ocurriendo muy lejos y hay muchas personas trabajando para que el problema se resuelva”. El objetivo no es explicar todo, sino dar un marco que permita sentirse seguro.
- Validar las emociones: Cuando los niños preguntan por temas difíciles, muchas veces no buscan solo información, sino que tranquilidad emocional. Frases como: “Es normal que te preocupe” o “A muchas personas les pasa que estas noticias les dan miedo”. Ayudan a que el niño entienda que su reacción es válida. La validación emocional es uno de los factores que más protege frente a la ansiedad infantil.
- Limitar la sobreexposición a noticias: La evidencia es clara en este punto: la exposición repetida a noticias negativas aumenta el estrés, especialmente en niños. Ver muchas veces el mismo video o noticia puede hacer que el cerebro infantil sienta que el peligro está ocurriendo cerca o constantemente. Por eso es recomendable: evitar que niños pequeños consuman noticias sin supervisión, limitar videos o contenidos sensacionalistas y conversar después de que vean algo que los impactó.
- Reforzar sensación de seguridad: Los niños necesitan saber que los adultos están a cargo del mundo que los rodea. Por eso es importante terminar las conversaciones reforzando seguridad: Explicar que están protegidos, que los adultos están atentos y que hay muchas personas trabajando para resolver los problemas del mundo. En un mundo donde la información circula cada vez más rápido, los niños están expuestos a preguntas que antes aparecían mucho más tarde en la vida.
Por eso, “más que intentar controlar todo lo que ven o escuchan, el desafío es otro: convertirnos en adultos disponibles para conversar, explicar y contener. Porque cuando los niños entienden el mundo, acompañados por un adulto, incluso las noticias más difíciles pueden transformarse en una oportunidad para aprender, reflexionar y sentirse seguros”, concluye Camila Ovalle.