Los pequeños revolucionarios del género
Convengamos en que un niño que quiere usar vestidos no ve nada más que un pedazo de tela brillante, y una niña que quiere jugar a la pelota no percibe otra cosa que un juego entretenido. Los juguetes, la ropa y los colores, no corresponden a un género específico por si solos, son solo cosas. Somos nosotros, los adultos, quienes socialmente otorgamos la connotación de que algo es femenino o masculino.
Columnista