El contacto físico, amistoso, entre dos personas, ha sido una de las pérdidas que según algunos se han experimentado debido al desarrollo de la industrialización y la tecnología.
Con un modelo económico que privilegia la división y la individualización, el egoísmo incluso, y desarrollos tecnológicos basados en lo instantáneo y lo remoto, no es extraño que la cercanía efectiva con otras personas sea una de las primeras cosas en sacrificarse.
Como respuesta a esto, una mujer en Nueva York, estudiante de posgrado, decidió establecer una agencia que ofrece el servicio de “acurrucamiento” sin fines sexuales por 60 dólares la hora.
Sus clientes acuden y, pagando esta suma, obtienen el derecho de recogerse junto a ella y conseguir un poco de calor corporal y acaso también de consuelo emocional.
Sigue leyendo acá….