Sudáfrica defiende a partir de este viernes su condición de campeona del mundo de rugby en Nueva Zelanda, en la mismísima casa de los «All Blacks», que quieren acabar con su maleficio en esta competición y coronarse 24 años después de su primer y único título.
El mundo del balón oval se reúne en esta ocasión en uno de sus santuarios, un país en el que este deporte es casi religión, con el tradicional grupo de favoritos del que quiere emerger el conjunto anfitrión.
Los «All Blacks» no ganan este torneo desde la primera edición, disputada en 1987 en su país y en Australia. Desde entonces han acumulado cinco grandes decepciones por no poder confirmar su teórico dominio de este deporte.