Secciones
Deportes

El cura colocolino que trolleó en vivo a Johnny Herrera

Un sacerdote llegó hasta el CDA para recibir una camiseta de Herrera, pero aprovechó de sacarse fotos con casaquillas históricas de la U y realizando gestos obscenos. El portero intentó “pillar” al protagonista, pero sin suerte.

Johnny Herrera protagonizó una particular escena en el Centro Deportivo Azul, donde muchas veces llegan personas a pedir la colaboración de los jugadores de Universidad de Chile para actividades de beneficencia.

Si bien el portero azul no es muy querido en el ambiente futbolístico, hay que destacar su buena disposición para este tipo de acciones, solo pidiendo discreción.

Es por ello que llamó la atención durante esta jornada, la presencia de una señora y un sacerdote, quienes venían a buscar la camiseta que Herrera les había donado con fines benéficos. Y mientras esperaban la vestimenta, el cura no encontró nada mejor que tomarse fotos rodeado de camisetas históricas de la U, pero haciendo gestos obscenos y levantando el dedo del medio de sus manos.

En vista del hecho, el sacerdote fue encarado por funcionarios del club, quien se defendió señalando que “soy colocolino”, consignó La Tercera.

Por su parte, Johnny Herrera se reunió con la señora y le entregó la prometida casaca, mientras que el cura se molestó con la indiferencia del portero y se fue. Pero minutos después, Herrera supo lo que sucedió y salió en persecución del “infiltrado” sin suerte, ya que el sacerdote ya se había retirado del recinto.

Notas relacionadas







Martín Arrau: cabeza dura

Martín Arrau: cabeza dura

Sin que nadie se lo pidiera, el ministro Arrau sacó del sombrero una reforma constitucional que logró unir en su contra desde Kaiser a Boric, pasando por Carlos Peña, Bellolio o Matamala. Una reforma escrita con el pie izquierdo, que uno pudiera creer que nació de una borrachera si no supiéramos de los hábitos temperados en cuanto a alcohol y drogas del ministro y el presidente. Tan mal redactada y pensada que dejó al propio gabinete confundido.

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio