Sorpresa y en algunos casos desazón. Esa fue la primera reacción del oficialismo cuando los timoneles de partidos anunciaron en la interna que el presidente José Antonio Kast iba a solicitar la renuncia a las ahora ex ministras Trinidad Steinert (Seguridad) y Mara Sedini (Secretaría General de Gobierno).
La comunicación entre el jefe de Estado y los presidentes de partidos se dio en una reunión en La Moneda realizada en la tarde del martes, en el contexto del comité ampliado en una semana especialmente delicada para el Gobierno.
Por lo mismo, muchos no daban crédito a la decisión del mandatario. El momento político, dicen varias voces del oficialismo, era especialmente perjudicial para anunciar un cambio de tal magnitud: esta jornada se vota la megarreforma, en dos semanas viene la Cuenta Pública y, además, este cambio de gabinete se transformó en el más prematuro desde el retorno a la democracia —sólo 69 días alcanzaron a ejercer sus cargos las ex ministras Steinert y Sedini—.
Si bien hacia el exterior lo que se intentó transmitir fue la imagen de un presidente que no duda corregir el rumbo, en la interna la lectura no fue otra que el diseño ministerial de Kast fracasó en su idea original.
A contrapelo de lo que los partidos esperaban, el mandatario optó por poblar a su gabinete de una gran cantidad de independientes no sólo en los ministerios sectoriales, sino que también en su núcleo político. Sedini y Steinert eran la expresión de esto: ambas no tenían proveniencia política ni tampoco respaldo de Chile Vamos o Republicanos.
Los reemplazos de ambas vienen a subsanar esa deficiencia política.
Claudio Alvarado —quien se eleva como el ministro más preponderante del gabinete al ser jefe de gabinete y vocero, a la vez— cuenta con el pleno respaldo de su partido, la UDI, y el resto de Chile Vamos. Mientras que Martín Arrau, ex titular del MOP y nuevo ministro de Seguridad, es visto como una de las figuras más preponderantes del Partido Republicano y el ministro con más proyección en el nuevo esquema ministerial.
En todo caso, fue el mismo presidente el que acusó el golpe: “No era lo que tenía pensado para esta etapa de Gobierno“, sinceró en la ceremonia de cambio de gabinete.
Golpe al relato y al círculo de Kast
Las salidas de Steinert y Sedini no sólo golpean a La Moneda en razón de ser el cambio de gabinete más rápido en los últimos 36 años. También dañan el relato con que el presidente Kast arribó al poder: no improvisar y resultados rápidos.
La gran promesa de campaña del mandatario fue solucionar, en el periodo más corto posible, la crisis de seguridad advertida en el gobierno anterior. Sin embargo, Steinert estuvo lejos de dar garantías en la materia; un amargo desencuentro con la PDI, la poca claridad en el plan de seguridad comprometido y un desfavorable informe de Contraloría en camino marcaron una gestión plagada de controversias y escasa en logros concretos.
En el caso de Sedini, su inclusión en el gabinete se debió a varios factores, pero el más importante fue su capacidad de ingresar al núcleo de Kast. Además de fraguar una relación de confianza con el mandatario, de quien fue vocera durante toda la campaña y en su etapa de presidente electo, Sedini estrechó un fuerte lazo con Cristián Valenzuela, uno de los hombres de confianza de Kast y quién hoy se encarga del relato del Gobierno.
De hecho, varios en La Moneda indican que Sedini fue una apuesta de Valenzuela y que su caída es un golpe duro a su autoridad dentro de los asesores de La Moneda y a su ascendencia sobre el presidente.
“Se acabó el tiempo de instalación”
Desde los partidos oficialistas respaldaron el cambio de gabinete, pero se envió un mensaje al presidente: la instalación ya pasó y es momento de consolidar la gestión.
Así lo expresó la presidenta de RN, la senadora Andrea Balladares, quien apuntó que con el ajuste ministerial “se cierra la etapa de instalación del gobierno y marca el inicio de una fase enfocada en consolidar la gestión y acelerar resultados concretos para la ciudadanía”.
Y acotó: “Enfrentar la crisis de seguridad y avanzar en las reformas que el país necesita requiere equipos sólidos, coordinación y decisiones firmes. Desde RN vamos a seguir colaborando lealmente con el gobierno para responder a las urgencias de los chilenos”.