Secciones
Dinero

Alza en combustibles salpica a los alimentos: cuáles verán aumentado su precio más rápido (y cuáles no)

Expertos diferencian entre productos de estación, así como en aquellos que tienen mayor capacidad de almacenamiento.

AGENCIA UNO

“Esta alza afectará los consumidores y la cadena logística en general, porque el 98 % de lo que se consume, produce, exporta e importa en Chile se moviliza en camiones”. De esta manera, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) graficó anoche la dependencia que tiene la cadena logística con este medio de transporte y los efectos del alza histórica del combustible que el gobierno anunció anoche.

El denominado “bencinazo” traerá consigo, según transmitió el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que “las gasolinas de 93 octanos van a subir del orden de 370 pesos por litro y el diésel va a subir del orden de 570 a 580 pesos por litro“.

Ante esta situación, el gremio de transportistas, de hecho, advirtió que el mayor costo sobre la cadena logística, es decir de todos los eslabones entre el productor inicial y el consumidor final, lo estimamos de entre 20 y 25%. Ello, con el correspondiente impacto inflacionario”.

El alza “progresiva” en los alimentos

Los alimentos son uno de los productos sobre los que podrá haber alzas como consecuencia del anuncio sobre el combustible. Según recogen empresas dedicadas al transporte de productos agrícolas, como Agrisalepro, el 90% de los alimentos en Chile se transporta en camiones.

El coordinador del Observatorio Económico y Social de la Universidad de la Frontera, Patricio Ramírez, comenta a este medio que “el alza de combustibles incrementa los costos logísticos en toda la cadena alimentaria, elevando el precio final de los alimentos mediante un traspaso parcial y progresivo. Debemos considerar que el transporte representa entre 10% y 30% del costo final en alimentos (dependiendo del producto), y que el diésel es el principal insumo del transporte de carga en Chile, por ende, es más que esperable un alza en los costos de logística y distribución de los bienes, entre ellos los alimentos”.

Marcela Vera, economista y académica de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago (Usach) reafirma en conversación con EL DÍNAMO que “este aumento en los costos logísticos se transfiere progresivamente hacia los precios finales, debido a que los actores de la cadena (productores, distribuidores y comercializadores) ajustan sus márgenes para sostener su viabilidad económica”.

Cuáles alimentos reflejarán primero este incremento

Vera, además, ahondó en cuáles productos alimentarios se harán sentir los efectos al inicio. “Los primeros alimentos en reflejar el alza serán aquellos más intensivos en logística y con menor capacidad de almacenamiento, como por ejemplo, las frutas y verduras frescas, productos lácteos frescos y carnes distribuidas en frío. Esto ocurre porque su rotación es rápida, su cadena de frío es costosa y su transporte es frecuente”, dice.

El economista y consultor de empresas Rodrigo Miranda, por su lado, hace hincapié en que “los alimentos producidos cerca y de temporada no deberían ser tan afectados. En lugares muy aislados y que importan todo, como Isla de Pascua, el alza será importante en todos los alimentos”.

Miranda, además, proyecta que es complejo ahondar en los efectos porque la duración del alza internacional aún es incierta. “Si mañana termina la guerra se podrían restaurar los precios antes de la guerra, haciendo que las alzas en alimentos producto de esto también se reviertan. Pero hay que recordar que también se ha atacado infraestructura petrolera, lo cual hace que una parte del alza no se vaya a revertir“, asevera.

No obstante, reconoció que “es claro que alimentos que utilizan intensivamente combustible aumentan de precios en primer lugar, y no solo por transporte. Por ejemplo, el pan, que no solo será más caro por el costo de transporte del trigo, sino por el encarecimiento de su preparación que requiere uso de derivados del petróleo“.

¿Duplicación de precios?

El académico Patricio Ramírez, a su vez, junto con incluir las frutas y los alimentos más perecibles en los más afectados al inicio precisa que “es poco probable llegar a la duplicación de precios (a menos que se sumen factores negativos adicionales puntuales a determinados alimentos), ya que el transporte, aunque importante es solo una fracción del costo total, pero si se podrían ver alzas importantes que repercutan en el presupuesto del hogar”.

“Los alimentos con cadenas de distribución más cortas y menor procesamiento subirán más rápido, mientras que los productos procesados o con inventarios se ajustarán de manera gradual. El pan, por ejemplo, es un producto de distribución diaria que tiene costo de transporte en sus insumos como la harina. Eso hace que los precios puedan ajustarse más rápido, por lo que debería subir más rápido ante el actual escenario. Similar caso de frutas y verduras en que los precios se van ajustando semanalmente. Los huevos también utilizan transporte frecuente por lo que deberían incorporar alzas más rápido.  En cambio, las carnes, cereales y alimentos procesados en general deberían observar un traspaso más gradual de alzas de precios, ya que, si bien el transporte también es parte de su estructura de costos, generalmente tienen mayor capacidad de almacenamiento, hay inventarios, lo que hace que el ajuste de precios no sea tan frecuente”, explica Ramírez.

Notas relacionadas