El sector de BordeRío, en Vitacura, fue durante años un polo único de restaurantes de alto estándar. Sin embargo, la escena gastronómica se diversificó: desde proyectos masivos como el MUT hasta espacios más de nicho han ido restándole protagonismo. En ese contexto, la licitación del boulevard aparecía como una pieza clave para su relanzamiento.
Pero el proceso, liderado por la Municipalidad de Vitacura, no ha estado exento de polémicas: acusaciones de una adjudicación irregular, acciones judiciales, un proyecto que no logra despegar y, como consecuencia, el cierre de locales emblemáticos.
La saga
El 30 de septiembre, la Municipalidad de Vitacura lanzó oficialmente la licitación para “entregar en concesión a una persona natural o jurídica un terreno ubicado en la ribera sur del río Mapocho, en Costanera Sur–Av. San Josemaría Escrivá de Balaguer N° 6400”. El terreno tiene una superficie de 38.800 m² e incluye edificaciones, áreas verdes, estacionamientos y vías de circulación.
Por años, el municipio, los locatarios y la actual concesionaria -Inversiones Santa Mónica- mantuvieron desacuerdos por el estado del sector, los efectos de la pandemia y la extensión de los contratos. La nueva licitación buscaba cerrar ese ciclo.
Desde el municipio se detalló que el concepto apuntaba a un “Centro Gastronómico Turístico” con restaurantes gourmet, de autor, de fusión y familiares, clasificados entre tres y cinco tenedores, integrados a un parque y con énfasis en el espacio público.
El 11 de noviembre, el proceso fue adjudicado a Gestión y Administración de Parques SpA por 46.440 UTM. La propuesta considera un ingreso garantizado a la municipalidad por 180 meses (15 años), lo que se traduce en más de $3.200 millones durante el período de concesión. El segundo oferente, Minera y Constructora Río Grande SpA, quedó fuera pese a haber presentado una oferta económica superior, debido a un menor puntaje técnico.
Pero lejos de marcar el inicio de una nueva etapa, la adjudicación abrió un nuevo flanco de conflicto.
Comienzan los problemas
En conversación con EL DÍNAMO, Nicolás del Río, representante de Minera y Constructora Río Grande SpA -firma fundada por la familia Del Río en Concepción-, explicó que objetaron la adjudicación por supuestos vicios en el proceso.
Según sostiene, hubo correcciones de oficio en la propuesta ganadora y la municipalidad adjudicó a una Unión Temporal de Proveedores (UTP) conformada por Gestión y Administración de Parques SpA y Arquitectura, Ingeniería y Construcción Diseñar SpA, pese a que esta última habría acompañado una declaración jurada “no veraz”, al omitir la existencia de uno de sus socios. Dicha omisión, afirma, está sancionada en las propias bases de la licitación, en el numeral 23 relativo al “Pacto de Integridad”.
Desde el punto de vista económico, la propuesta de Río Grande era superior, aunque su evaluación técnica obtuvo menor puntaje. “Más que verlo solo como un negocio, para nosotros es una oportunidad real de recuperar y revitalizar un sector muy emblemático de la comuna, con una ubicación privilegiada y un potencial enorme”, señala Del Río a EL DÍNAMO.
El objetivo de la empresa es que se suspenda la adjudicación, se revise el proceso y se retrotraiga la evaluación de las ofertas.
Remate y cierre
Mientras el conflicto se traslada a los tribunales, el proyecto permanece paralizado. El Tribunal de Compras Públicas acogió una ampliación de la actual concesión por 30 días, mientras que la reclamación de la empresa fue elevada a la Corte de Apelaciones. La indefinición -que podría extenderse por hasta seis meses- habría terminado por colmar la paciencia de los locatarios, que reclaman falta de inversiones y certezas sobre el futuro del sector.
La señal más visible llegó esta semana. En la página de remates de El Mercurio este domingo apareció la liquidación de los enseres del restaurante Zanzíbar, uno de los locales históricos de BordeRío. En medio del conflicto por la licitación, el recinto cierra sus puertas y liquidará todo su equipamiento: mesas, sillas, lámparas, ollas, refrigeradores y freidoras, en cerca de 200 lotes.
“Después de 26 años de encuentros, mesas compartidas y momentos que se vuelven recuerdo, Restaurante Zanzíbar cerrará el 31 de enero de 2026”, comunicó el local. Las reservas se mantendrán hasta el último día.
A este cierre se suma el del Bar Santiago. El recinto quedó emplazado en parte del área que el master plan del proyecto contempla demoler para construir nuevas obras. Su sede en BordeRío también se sumará al remate, liquidando todos sus bienes muebles y equipamiento gastronómico -desde mesones de bar y máquinas de hielo hasta una pérgola- en una subasta fijada para el 3 de febrero, que se realizará en los propios locales.
Lo que dice el municipio
Ante las consultas de EL DÍNAMO el municipio de Vitacura dijo que “el Concejo Municipal aprobó una prórroga transitoria del contrato de concesión actualmente vigente, por un plazo máximo de hasta 6 meses, o hasta que se alce la suspensión judicial, lo que ocurra primero. Esta medida es acotada y excepcional, y tiene por objeto asegurar la continuidad del servicio, evitar una paralización no imputable al municipio”.
El municipio agregó que se encuentra ejerciendo activamente todas las acciones ante el Tribunal
de Contratación Pública y que “reafirma su compromiso permanente con el respeto de los procesos judiciales y la transparencia de las actuaciones públicas”.