El mercado hotelero de Santiago atraviesa un escenario de contrastes durante 2026, ya que mientras el tráfico aéreo internacional vía Aeropuerto Arturo Merino Benítez (AMB) mantiene una trayectoria positiva, la industria hotelera capitalina registra una caída relevante en sus principales indicadores operacionales.
Según cifras analizadas por Fitzroy Research, al cierre de abril el turismo receptivo en Chile acumula un desplome de 20,3%, con 2.287.859 turistas internacionales, versus los 2.869.887 registrados en igual período de 2025. Esta contracción responde principalmente a una menor actividad en mercados emisores regionales argentinos y a una alta base comparativa del año anterior.
Sin embargo, el tráfico aéreo internacional vía Santiago muestra un comportamiento distinto. Entre enero y mayo, el aeropuerto acumuló 898.228 pasajeros internacionales, un crecimiento de 1,9% respecto de 2025, consolidando a Santiago como principal puerta de entrada al país.
El crecimiento se explica por el dinamismo del primer trimestre, con alzas de 4,0% en enero, 4,2% en febrero y 10,4% en marzo, aunque abril mostró una leve corrección de -1,6%, mayo tuvo una considerable baja del 10,7%.
Pese a este mayor flujo, la hotelería en Santiago no logra capturar completamente esa demanda. Según cifras del INE, la ocupación hotelera en la Región Metropolitana acumula una caída cercana al 15% durante los primeros cuatro meses del año, mientras que el RevPAR registra una contracción de 28,3%, reflejando presión combinada sobre ocupación y tarifas.
El ajuste más fuerte se concentra en marzo y abril, meses históricamente vinculados al inicio de la temporada corporativa y de eventos, pero que este año evidenciaron menor dinamismo.
A pesar de este escenario de corto plazo, las proyecciones de Fitzroy mantienen una visión positiva de mediano plazo. El modelo base proyecta que la demanda hotelera total en Santiago crecerá desde 4,03 millones de room nights en 2026 hasta 4,52 millones en 2030, equivalente a una tasa promedio anual de 3%.
En paralelo, la oferta hotelera crecerá de forma limitada: desde 15.871 habitaciones en 2025 a 16.372 habitaciones en 2030, un incremento acumulado de apenas 3,2%, manteniendo una presión estructural sobre la ocupación.