La primera línea de la educación técnico profesional

"La educación técnico- profesional gana espacio en la primera línea que se hace cargo de los nuevos problemas que emergen de las crisis. Abrir espacios para que ello se expanda".

La primera línea de la educación técnico profesional
Por Paulina Araneda Díaz Socia y Directora de Grupo Educativo › Actualizado: 23:54 hrs
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En medio del reconocimiento a quienes han actuado en la “primera línea” de la crisis sanitaria producto del Covid 19, hay algunos rostros que parecen un tanto invisibilizados. Son los de quienes provienen de la educación técnico profesional, y que hoy los encontramos en los hospitales como paramédicos o auxiliares de enfermería, apoyando tanto a pacientes como a sus familiares; colaborando para la mejor conectividad a través de los servicios de telecomunicaciones; en los centros de abastecimiento encargados de la logística de distribución. La fuerza laboral chilena estaba conformada por 8.2 millones de personas; aproximadamente 11% han completado máximo el nivel enseñanza media técnico profesional completa y 9% lo mismo en educación superior técnico profesional (Consejo Nacional de Educación). Vale decir, uno de cada 5 trabajadores proviene de esta área de formación

El rol de la educación técnico profesional es fundamental en el nuevo escenario que se avizora en el mediano y largo plazo, donde tendremos que aprender a convivir con las consecuencias de un virus que recién conocemos, pero además con una sequía que dura 11 años y que da cuenta de un cambio climático cuyos efectos nos obligara a modificar las formas en que educamos, producimos y consumimos. Todo lo anterior en el marco de un proceso de cambio político marcado por la discusión de una nueva constitución. Lo que ayer eran certezas, hoy se vuelven preguntas que debe responder el sistema educación en su conjunto, y dentro de él, la de carácter técnico-profesional.

El mundo que conforma es amplio y diverso. 668 mil alumnos estudian en los distintos Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y liceos técnico-profesionales que existen a lo largo del país con realidades productivas muy diversas. Lo anterior plantea desafíos a la formación y trayectoria de desarrollo laboral del mundo técnico profesional.

Dos tareas parecen prioritarias.

La primera es una necesidad que se vienen arrastrando en el tiempo y que se transformó en urgencia: una mayor articulación entre el sector productivo y el sistema educacional, integrando en ella a las autoridades locales y regionales, de manera de atender las necesidades y oportunidades que emergen. Los sectores que más absorben trabajadores provenientes de la educación técnica son el comercio (23%); industria manufacturera (13%) y construcción (9%). Pero también la agricultura y la minería requerirán de técnicos con habilidades y conocimientos diferentes. Así, por ejemplo, la innovación no puede estar circunscrita al quehacer de las universidades, debe estar en el día a día en la operación minera, en el campo tecnificado o en la cadena de abastecimiento de un supermercado. Una innovación que se construye desde la experiencia y de la interrelación con los otros y -por lo tanto- es altamente competitiva. Hay una conversación que se hace más necesaria entre estos actores.

La segunda apunta a la definición de estándares de calidad y los mecanismos de certificación específicos para la educación técnico profesional. Un espacio que por cierto requiere articulación de interés entre el mundo de la educación y de la empresa.

De la mano de lo anterior, una nueva oportunidad: la crisis nos aporta una oportunidad. Todo el sistema educación se ha visto en la necesidad de integrar modalidades de educación a distancia. Con las limitaciones del caso, miles de jóvenes y niños se han debido volcar a ella, la que, si bien no reemplaza la tradicional, es una alternativa en la medida que contemos con estrategias de multidimensionales: más conexión en todo el territorio, buenos equipos y también sistemas efectivos de educación a distancia. En ese contexto, la experiencia vivida es un antecedente para los jóvenes que egresarán de la educación técnico profesional de manera de sepan integrar como parte de sus carreras de formación a la educación continua y a distancia.

La educación técnico- profesional gana espacio en la primera línea que se hace cargo de los nuevos problemas que emergen de las crisis. Abrir espacios para que ello se expanda. 

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