No hubo ni sorpresas ni grandes perdedores en la 67 edición de los premios Tony, donde el canto tolerante de “Kinky Boots“, compuesto por Cyndi Lauper, solo sonó un poco más fuerte con seis premios que los cuatro de “Matilda” y para “Pippin” o los tres de “¿Quién teme a Virgina Woolf?” y “The Nance”.
“Todos queremos ser aceptados tal como somos y sobre esto va nuestro musical”, decían desde el escenario del Radio City Music Hall todo el equipo de “Kinky Boots”, el musical que retomó la historia de una película británica independiente y arrasó en los teatros de Broadway gracias a la mano de Harvey Fierstein, que ya había ganado antes cuatro premios Tony.
Resurrección artística de la cantante pop de la década de 1980 Cyndi Lauper, que también recibió su premio a la mejor composición, y apoyada en la también galardonada interpretación de Billy Porter, “Kinky Boots” partía como favorita con 13 nominaciones y no perdió tal condición, llevándose además los premios a mejor musical, mejor coreografía, mejor diseño de sonido y mejor trabajo de orquestación.
Lauper, que además interpretó el tema “True Colors” para recordar a los fallecidos del año, subió emocionada al escenario y dijo “Gracias a Broadway por darme esta generosa bienvenida (…) No negaré que no había preparado este discurso varias veces en la ducha”.
Los premios Tony habían arrancado con una declaración de intenciones en el espléndido número musical del maestro de ceremonias por cuarta vez, Neil Patrick Harris, que advertía con humor y un espectacular despliegue de medios que la familia de Broadway era cada vez mayor.