Los flashes de los paparazzi la tenían molesta, por lo que comenzó a apurar el tranco para salir rápido del lugar. El único problema es que Adriana Lima nunca se dio cuenta que caminaba fuerte y derecho directo al espejo del bus que la esperaba. Dolor.
La modelo brasileña se encontraba en Soho, un área de la Ciudad de Nueva York, para rodar un comercial de la marca de cosméticos Maybelline, según el portal TMZ.