Las series chilenas han sido un producto muy poco explotado por los diferentes canales de televisión, siendo “Los 80” esa excepción a la regla que vino a confirmar que se puede otorgar un espacio cuando existe un trabajo comprometido y un cariño para que las cosas resulten.
Sin embargo, los canales han ido aprendido a cuesta de errores, dejando a grandes series a la deriva. Acá repesamos algunos casos emblemáticos:
1. Gen Mishima:
Debe ser uno de los productos más innovadores realizados en nuestro país. El 2008 TVN estrenó esta serie que bien podría calificarse como el primer y único drama “biopunk”, un subgénero dentro del “cyberpunk” en donde se utiliza elementos de la novela policíaca, el anime japonés, entre otros recursos, para describir una sociedad “underground” basada en la biotecnología.
En ella, vemos como Ignacio Maiakovsky, un joven periodista, investiga a los jóvenes superdotados egresados del Instituto Porvenir. Genética social, religión, mutaciones, y un estupendo Cristián Carvajal convirtiendo a Gen Mishima en una gran serie.
Con un promedio de 10 puntos de rating, y la comercialización internacional, en el canal estatal nunca apostaron por una segunda temporada a pesar de haber mostrado fuerte interés en hacerlo. Así, Gen Mishima dejó varias interrogantes en sus únicos ocho episodios, muy poco para un excelente trabajo de ciencia ficción que escasea por estos lados.
2. Volver a mí:
Programada para la noche de los domingo del 2010, esta serie protagonizada por María Izquierdo y Alejandro Goic, logró una muy buena crítica que terminó, por ejemplo, con Goic ganando un Altazor como mejor actor gracias al papel de Felipe Cardelli, un alcohólico que se interna en la clínica de rehabilitación escondiendo un gran secreto.
El giro final es impresionante, acompañado siempre de notables actuaciones y un guión muy bien trabajado. A pesar de no mantener la misma audiencia que le dejaba Los 80, supo arreglárselas para marcar interesantes números pensando en la hora de transmisión (pasadas las 23:30 horas). Sólo 10 episodios pudimos disfrutar, cuando perfectamente esta serie podría haber tenido más temporadas.
3. La Ofis:
Esta adaptación de la serie británica “The Office”, es el claro ejemplo de los diferentes problemas para programar que tuvo Vasco Moulian con su famosa “parrilla flexible”. Originalmente transmitida los miércoles a las 23:45 (2008) con auspiciosos resultados, se reprogramó para las 00:50 horas, después de Telenoche. Por cosa lógica, un horario imposible en plena semana.
Así, esta tremenda comedia negra con un genial Luis Gnecco como Manuel Cerda y un elenco comprometido con el proyecto, se fue perdiendo por las decisiones de los “cerebros” del canal. De esta mala decisión nació algo positivo, que fue el gran apoyo de los fanáticos de la serie, quienes crearon campañas para salvar La Ofis y entregarlo algo de dignidad a un producto de mucha calidad que lamentablemente sólo duró una temporada.
4. Solita Camino:
En un medio donde no abundan la series, muchos expertos plantean como erróneo hacer competir dos series en un mismo horario. Esto pasó con Solita Camino, programada a la misma hora en que TVN daba El Reemplazante. Eso produjo que el producto de Mega pasara totalmente inadvertido a pesar de mostrar un atractiva y compleja trama.
María de los Ángeles García interpreta a Manuela, una joven de 14 años que ha sido abusada por su padrastro desde que su madre decidió rehacer su vida. Una historia de superviviencia en donde la protagonista debe enfrentarse a esta difícil realidad.
5. Geografía del Deseo:
8 episodios bastaron para que la serie basada en la novela de Almudena Grandes “Atlas de geografía humana”, se convirtiera en la gran revelación del 2004. Premios Altazor para Boris Quercia (mejor dirección), Coca Gómez (mejor guión), Gregory Cohen (mejor actor) y María Izquierdo (mejor actriz) fueron algunos de los reconocimientos para la serie de TVN.
Aclamada por la crítica, tuvo un rating titubeante que no le alcanzó para ser un “fenómeno”, a pesar de tener a los expertos rendidos en sus pies gracias al profundo tratamiento que se realizó con cada uno de los roles femeninos, una de sus grandes virtudes.
