Secciones
Entretención

Patricia Maldonado le cantaba a Pinochet bajo los efectos de las anfetaminas

La artista y animadora de Mega reconoció que abusaba de esta sustancia para bajar de peso. Hoy ya no la consume.

Sí, tienes razón. El título se parece a los de La Legal, pero la verdad es que la información fue entregada por la propia Patricia Maldonado durante un programa de modas de Chilevisión.

La cantante y conductora de Mega, reconocida por su ultraderechismo y animarle las fiestas a Augusto Pinochet hasta en sus últimos días, reconoció que consumió durante 25 años anfetaminas para mantener la línea y bajar de peso, algo que ya dejó de hacer.

“Nunca fui flaca por naturaleza, yo fui flaca porque prácticamente era adicta a la anfetamina.  O sea, no te digo adicta, porque nunca fui drogadicta, porque yo tomaba durante todos los santos días de mi vida, durante 25 años“, aseguró.

“Si yo quería bajar tres kilos a la semana, yo le tomaba diez pastillas a la semana, 15 pastillas a la semana, y bajaba los cuatro o cinco kilos. Pero dejaba de tomar la pastilla y subía los mismos cinco o seis kilos“, agregó.

En este sentido, Maldonado dijo que cuando cumplió 50 años se preguntó: “‘¿hasta dónde yo voy a seguir abusando de esta droga?’. Yo sabía que se había prohibido, yo sabía que yo la manejaba de forma casi ilícita, porque hablaba con los doctores y me la daban“.

“Nunca sentí nada. A mí lo único que me pasaba es que no tenía ganas de comer y tomaba mucho líquido. El año 2000 dije ‘hasta aquí, pase lo que pase me importa un comino, no tengo idea lo que va a ocurrir con mi vida’. Dejo (la pastilla), menopausia al mismo tiempo. Me dan la hormona y subí 35 kilos en un año, ¡cómo te quedó el ojito! ¡35 kilos que no he vuelto a bajar nunca más!“, finalizó.

Notas relacionadas








Grau: matando al alfil

Grau: matando al alfil

Una eventual aprobación inhabilita a Grau por cinco años, pero el daño real no es el cargo público que pierde. Es el ostracismo político que históricamente acompaña a los acusados, que quedan marcados como los responsables últimos de aquello que se les imputa. Para Grau, significa cargar con la responsabilidad simbólica del deterioro fiscal que enfrenta la administración Kast.

Foto del Columnista Damián Trivelli Damián Trivelli