Esta muy mal hacer llorar a un niño. Es, peor, o igual de malo al menos, hacer llorar a los hijos. Es mil veces más impresentable hacer llorar a un niño que es tu propio hijo en Navidad.
¿Qué diablos estaban pensando estos padres cuando decidieron que era gracioso romperle el corazón a este pequeño muchacho con una cruel broma navideña?