La Asociación Gremial de Empresas Productoras de Entretenimiento y Cultura (AGEPEC) salió al paso de la polémica generada por la negativa del Ministerio del Deporte para los recitales de BTS en el Estadio Nacional.
La agrupación respondió al anuncio realizado por la ministra Natalia Duco, quien apuntó a modificaciones a la norma para la realización de eventos masivos, estableciendo multas y sanciones para aquellas productoras que inicien la venta de tickets sin contar con las autorizaciones necesarias.
Ante esto, emitió target="_blank" rel="noreferrer noopener">una declaración pública dejando en claro que “nos preocupa el sentido de este anuncio, porque transmite una mirada parcial sobre cómo funciona la industria de los espectáculos en vivo y vuelve a situar sobre las productoras la carga de una incertidumbre que, muchas veces, se origina precisamente en la falta de reglas claras, plazos ciertos, criterios homogéneos y coordinación oportuna entre las instituciones públicas involucradas”.
“Como gremio queremos ser claros: las productoras no anuncian ni ponen a la venta espectáculos de manera irresponsable. Lo hacen sobre la base de procesos extensos de negociación, contratación y coordinación de artistas, managers, recintos, operadores y autoridades”, recalcaron.
Respecto al anuncio de Natalia Duco, a propósito de la polémica por BTS en el Estadio Nacional, la agrupación gremial precisó que “cualquier modificación normativa debe partir por reconocer la realidad económica de esta actividad y la alta carga de costos, tributos, obligaciones y riesgos que ya asume el sector”.
Sobre las nuevas multas, las productoras acusaron que se trata de una medida “desproporcionada”, ya que “anunciar nuevas multas sin abordar al mismo tiempo la incerteza institucional, la fragilidad contractual de los recintos públicos, la ausencia de una política de infraestructura para espectáculos masivos y la sobrecarga regulatoria que enfrenta el sector resulta desproporcionado”.
“De persistir esta lógica, el riesgo es evidente: Chile dejará de ser una plaza competitiva para el concierto internacional. Y con ello no solo perderemos actividad económica, empleos, turismo y recaudación; también se verá afectada la proyección cultural del país y la posibilidad de fortalecer una verdadera diplomacia cultural”, cerraron las productoras.