Nicanor Parra y el té en la Casa Blanca (con Nixon a la cabeza y en plena guerra de Vietnam)

En plena década de los 70, el antipoeta fue duramente criticado por la izquierda chilena y diversoso escritores nacionales.

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Nicanor Parra y el té en la Casa Blanca (con Nixon a la cabeza y en plena guerra de Vietnam)
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La muerte de Nicanor Parra conmocionó al mundo de las letras. Pese a sus 103 años, se mantenía lúcido y rupturista, característica que el mismo se dio cuando compartió un té en la Casa Blanca con la esposa de Richard Nixon.

El mayor de nueve hermanos (entre ellos los folcloristas Violeta, Roberto y Eduardo Parra) había sido seleccionado para participar como jurado en el concurso Casa de las Américas en La Habana en 1970, cita a la que acudiría luego de un encuentro internacional de poesía que se efectuó en la Biblioteca del Congreso de Washington.

Durante su visita a la capital estadounidense, los poetas del evento fueron invitados a la Casa Blanca, donde Pat Nixon -esposa de Richard Nixon- los recibió e invitó a un té de bienvenida para el 15 de abril. Parra se había reconocido abiertamente partidario de la Unidad Popular, pero de igual forma accedió a la invitación, la que se desarrolló mientras que las fuerzas estadounidenses invadían Vietnam.

Esta situación generó la ira de la izquierda. En Cuba se le revocó su participación en el concurso y crecieron las voces de crítica en la prensa nacional. “Puro Chile”, “Clarín” y “El Siglo” dedicaron extensas columnas para descalificar al antipoeta por su accionar. “¡No se visita impunemente la Casa Blanca en los días de Vietnam, de Laos, de Camboya, de la masacre de estudiantes!”, señalaba el 28 de mayo en las páginas de “El Siglo” Luis Enrique Délano.  Por su parte, Luis Merino Reyes, el 30 de junio en “Puro Chile”, trató a Nicanor de inconsecuente y de “hippie sexagenario”. Lo más duro se escribió en “Punto Final”, donde un poema de Carlos Droguett lo trató de bazofia, de no tener idea qué es la poesía y de cobarde.

Parra, en respuesta, aseguró que Droguett “como escritor es mediocre y como persona es un hijo de puta”. Asimismo, en la revista “Paula”, Parra usó uno de sus artefactos en 1972 para poner fin a la discusión: “hasta cuándo van a seguir fregando la cachimba. Yo no soy derechista ni izquierdista, yo simplemente rompo con todo”.

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