La noticia respecto a que la muerte de Kurt Cobain pudo ser un homicidio premeditado y no un suicidio ha remecido al mundo entero, a más de 30 años del hecho que golpeó a sus fanáticos.
La información surgió tras una investigación forense a cargo de la investigadora Michelle Wilkins junto al especialista Brian Burnett, el cual se financió con recursos privados y que se basó en la autopsia que se le realizó al fallecido vocalista de Nirvana.
Daily Mail tuvo acceso al informe científico donde Burnett fue tajante en sus conclusiones tras revisar los datos y la información obtenida del cuerpo del cantante: “Esto fue un homicidio. Tenemos que hacer algo“.
Ahí señalaron que existen “signos inconsistentes con una muerte instantánea por arma de fuego“. Para sostener esta hipótesis, consignaron diez perspectivas que indican que Cobain fue abordado por una o más personas, quienes lo habrían obligado a tomar una sobredosis de heroína. Posteriormente le habrían disparado en la cabeza, ubicando el arma en sus manos para simular un suicidio.
“Hay aspectos en la autopsia que dicen: Bueno, esperen, esta persona no murió rápidamente por un disparo“, indicó Wilkins, quien agregó que “la necrosis del cerebro y el hígado ocurren con una sobredosis. No ocurre con una muerte por arma de fuego“.
Ante esto, sostuvo que “el nivel de droga encontrado supera ampliamente lo que una persona podría tolerar manteniendo coordinación motora“. A eso sumaron la ausencia de huellas claras en el arma y la posición en que fue encontrado el muerto del artista.
Con respecto a la nota de suicidio que dejó Kurt Cobain, explicaron que partes del texto “no encajan con una despedida clásica“.