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Steve Hackett: el guardián de la llama de Genesis

Más de cincuenta años después de la era dorada del rock progresivo, el exguitarrista de Genesis vuelve a Chile junto a Genetics para repasar lo mejor de la época clásica de una de las bandas precursoras del género.

Hay pocos guitarristas que tras casi 60 años de carrera ininterrumpida se muestren tan vigorosos como Steve Hackett. Quien fuese compañero de banda de Peter Gabriel, Phil Collins, Mike Rutherford y Tony Banks en Genesis, se ha hecho cargo del legado de la época clásica del grupo, en donde el virtuosismo, las letras intrincadas y los shows llenos de teatralidad cimentaron la leyenda de los británicos.

El reconocido músico regresa a Chile para presentar en vivo la esperada gira The Best of Genesis – Latin American Tour 2026 junto a la legendaria banda argentina Genetics, conocida por recrear el sonido clásico de la icónica banda de rock progresivo, los acompañará en este espectáculo que tendrá lugar el 27 de marzo en el Teatro Caupolicán (entradas en Puntoticket).

La histórica colaboración entre Hackett y Genetics se consolidó en conciertos en Argentina y Perú, reafirmando su papel como embajadores de la música de Genesis en la región. En esta gira, que recorrerá países los asistentes podrán revivir los grandes clásicos de Genesis como Supper’s Ready, Firth of Fifth, Carpet Crawler y The Cinema Show, interpretados en el contexto de distintas etapas de la mítica banda británica.

En conversación con EL DÍNAMO desde un Londres lluvioso cuenta que “la gente me llama el guardián de la llama de Genesis, y lo tomo como un halago, porque creo que la música de esa etapa es muy importante. Fue en ese período que John Lennon nos llamó los verdaderos hijos de The Beatles. Para mí fue un gran orgullo”.

Tal como señala, en 1973 Hackett sentía que estaba en la mejor banda del mundo, tanto por la calidad de los álbumes como por su show en vivo. “Gran parte de nuestro repertorio estaba basado en Selling England by the Pound. Recuerdo cuando tocamos por primera vez en Los Ángeles, en un pequeño club llamado The Roxy. Se llenó todas las noches. Al mismo tiempo sabíamos que John Lennon estaba hablando bien de nosotros, y parecía que Genesis estaba destinado a cosas muy grandes”.

—Desde la perspectiva actual, ¿qué explica la permanencia de Genesis? ¿El virtuosismo musical, la ambición narrativa, la emoción… o algo más intangible?

“Creo que el principal factor fue la fuerza de las composiciones. Genesis era, en cierto modo, una escuela de compositores. Incluso compartíamos sello discográfico con Monty Python, que también escribían de forma colectiva, así que era un ambiente creativo muy interesante. Peter Gabriel estaba decidido a darle a la banda una dimensión teatral muy marcada, mientras que yo quería que desarrolláramos nuestro propio espectáculo de luces. La combinación de esas ideas —su teatralidad y mi atención a la puesta en escena— marcó una gran diferencia”.

—Cuando apareció The Lamb Lies Down on Broadway fue un disco audaz, complejo e incluso arriesgado. Más de cincuenta años después, ¿qué es lo que más le impresiona hoy?

“Hace poco hice un concierto en el Royal Albert Hall de Londres en el que elegí lo que considero las canciones más fuertes de The Lamb. Son piezas que pueden sostenerse por sí solas, sin depender completamente de la historia del álbum. Hay momentos muy hermosos: The Chamber of 32 Doors, The Carpet Crawlers, The Lamia, Fly on a Windshield. Muchas de esas canciones tienen progresiones armónicas extraordinarias. Aunque el álbum fue experimental, también contiene letras magníficas y un trabajo de teclados excepcional de Tony Banks”.

—El rock progresivo vive hoy un renovado interés global, con nuevas bandas, audiencias jóvenes y festivales en auge. ¿Por qué cree que está ocurriendo?

“Es una observación muy acertada. Creo que el progresivo atrae a músicos muy comprometidos con explorar su técnica y las posibilidades de la tecnología, pero al mismo tiempo capaces de llevar esas ideas a un nivel que conecte con el público. Hubo una verdadera edad de oro para esta música, y quizás ahora la gente la redescubre porque está muy bien escrita y llena de sorpresas. La música muy detallada tiene esa cualidad: la magia suele estar en los detalles”.

—¿La era digital ha generado, paradójicamente, un nuevo apetito por los álbumes conceptuales y las historias largas?

“Sin duda. El poder de las historias permite que el rock vaya mucho más allá de las canciones de amor. Si cuentas la historia de un personaje, puedes transportar al oyente a otra época o a otro mundo. Eso era algo muy presente en Genesis. Nuestras canciones podían llevar al público a paisajes completamente distintos. En cierto modo era como crear una película para los oídos. Incluso tomamos inspiración de la mitología griega, como en The Fountain of Salmacis, que evoca la grandeza del mundo antiguo”.

El año pasado usted dijo que quizá era momento de dejar de tocar material de Genesis, pero ese repertorio parece traerlo siempre de vuelta.

“Es curioso, porque los discos que he publicado en los últimos años han vendido cada vez más e incluso han entrado en rankings en varios países, así que muchos me preguntan cuándo tocaré más de mi propio material, Pero al mismo tiempo los promotores siempre quieren escuchar Genesis. Así que intento mantener un equilibrio: mantener abiertas las puertas del museo, por decirlo de alguna manera, y al mismo tiempo explorar nuevos caminos con mi propia música”.

—¿Mantiene contacto con Phil Collins?

“Sí. Le escribí recientemente porque sé que no ha estado muy bien. Estamos en contacto y le deseo lo mejor”.

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