“¡El grito, el griito, el griiitooo!” Esa fue por años la consigna con que por años se identificó a la programación infantil de TVN, en particular, al programa Cachureos. No fue hasta el inicio del siglo XXI que programas como 31 minutos vinieron a cambiar los contenidos creados para esa audiencia y generaron nuevos referentes para una generación nacida en los noventa, tras la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
Niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho son el público objetivo que cada día mira NTV, la señal infantil y cultural de TVN que en agosto celebra 4 años de existencia. A cargo de su programación está la periodista Mariana Hidalgo, con más de 20 años de trabajo en la señal pública, varios de ellos dedicados a forjar espacios pioneros de telerrealidad y, luego, a crear y sostener esta apuesta única en la pantalla local.
-¿Cómo ha visto cambiar los contenidos infantiles desde el boom de 31 minutos en 2003 hasta hoy?
-El cambio ha ocurrido en todas partes del mundo. Pasamos de ver a los niños como cajitas vacías a las que había que meter contenido, a entender que ya traen información, que tienen sus propias voces e identidades. Se trataba de escuchar, no de imponer. Eso fue lo que comenzó a pasar también en Chile y se vio reflejado en programas donde los niños eran protagonistas. Lamentablemente eso no duró más de una década, pero sentó bases muy importantes.
-¿Por qué cree que esa etapa se acabó?
-En Chile no supimos reaccionar frente a la llegada del cable ni al cambio de jornada escolar completa. En cinco años cambió todo y no alcanzamos a responder desde la industria. Además, trabajar para infancias requiere equipos más grandes y especializados (con psicólogos, profesores y psicopedagogos, por ejemplo). Es más caro, pero porque tiene más impacto. La TV infantil no se puede hacer con los mismos modelos de la televisión adulta.

-¿Qué rol cumplió TVN en ese proceso?
-TVN fue el único canal donde siempre hubo un espacio, grande o pequeño, para contenidos infantiles nacionales. Eso permitió desarrollar un músculo creativo que hoy tiene llegada y reconocimiento fuera de Chile.
-En 2021 nace NTV. ¿Cuál fue el impulso inicial?
-Esto venía gestándose desde 2008, cuando se discutía la norma de TV digital que tendríamos y qué se haría con la señal 2 que surgiría de ese proceso. Yo me quedé en TVN porque pensaba que era el único lugar donde se podría crear un canal infantil. Trabajé en ese proyecto y se retomó justo con la pandemia, así se dio origen a TV EducaChile, que reunió contenidos aportados por Anatel, que agrupa a todos los canales locales y por el ministerio de Educación. Cuando vimos que funcionaba, que había audiencias, logramos que se financiara la señal NTV.
-¿Cómo se midió ese éxito?
-Con las cifras de audiencia. Estábamos entre los primeros lugares, incluso con contenidos escolares. Eso nos mostró que había una demanda. Hoy el 85% de lo que emitimos es contenido nacional, gran parte hecho desde regiones.
-¿Cómo se ha financiado NTV hasta ahora?
-NTV cuenta con financiamiento del Estado, lo que garantiza su operación y continuidad. Hasta ahora, su funcionamiento está asegurado y el reconocimiento transversal que ha recibido por su aporte educativo, cultural y formativo a las personas, refuerza la importancia de su permanencia más allá de los gobiernos de turno. En ese sentido, no vemos razones que pongan en riesgo la continuidad de NTV.
Con el financiamiento de TVN puesto en discusión parlamentaria tras los resultados económicos de la empresa en los últimos años, Mariana Hidalgo precisa al EL DÍNAMO la especificidad de la señal infantil dentro de una televisora que debe autofinanciarse: “La ley (No 21.085) establecía un monto extraordinario de hasta 18 millones de dólares. Hicimos una proyección a cinco años porque sabíamos que lanzar una señal lineal en plena era digital requería tiempo para instalarse. Distribuimos los recursos con esa mirada, priorizando equipo base, desarrollo de contenido y trabajo con audiencias. No es tanto dinero si se piensa que una sola película Disney vale nuestro presupuesto para cinco años”.

-¿Cómo integran a niños y niñas en la creación de los contenidos?
-Tenemos una comunidad con la que trabajamos. Los invitamos a participar en programas, a proponer temas, a votar por contenidos. No tenemos un Consejo fijo, pero los hacemos parte desde la idea hasta la pantalla.
-¿Y qué es lo que ellos valoran de NTV?
-Que están. Que los escuchamos. Es como darse la mano. Los niños sienten que lo que ven les habla directamente. Y los padres y cuidadores nos dicen que se sienten seguros dejando a sus hijos viendo la señal”.
-¿Cuál es, en el fondo, el valor de que los niños y niñas tengan ese espacio?
-La niñez le da al mundo la esperanza y la inocencia, sin eso no podríamos avanzar. Si todos naciéramos mirando la vida como adultos, sería difícil tener esperanza. Los niños y las niñas traen nuevas miradas, nuevos liderazgos, intereses distintos. Permitir que se expresen es esencial para construir futuro.
-Este mes celebran cuatro años. ¿Qué estrenos destacan?
-Tenemos Ciencia Pop, con Gabriel León, que es una maravilla para despertar la curiosidad. Chile Circular, con Jennifer Boldt, que recorre las 16 regiones mostrando sus dolores medioambientales y las soluciones que vienen desde la misma comunidad. También estrenamos nuevos podcasts y contenidos para primeras infancias.
-¿Qué viene para los próximos años?
-Seguiremos construyendo país. Nuestra misión es aportar al bienestar, con foco especial en niños y niñas, y demostrar que la televisión cultural puede ser entretenida, masiva y significativa.
