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La versión literaria de María Luisa Godoy que quizás no conocías: “Trato de darles la pega casi hecha a los papás y mamás”

La reconocida animadora de TV lanzó en febrero pasado su tercer libro llamado 50 personajes chilenos para leer en familia. En conversación con EL DÍNAMO repasó lo que ha sido esta faceta y cómo concretó esta nueva obra infantil.

María Luisa Godoy es conocida por su vasta trayectoria en televisión que incluye haber conducido programas como el Buenos Días a Todos por casi una década y la animación del Festival de Viña del Mar en cuatro ediciones.

Pero además de su carrera en las comunicaciones, la periodista de profesión en los últimos años también ha dedicado parte de ella para desarrollar su faceta de escritora de libros infantiles.

Recientemente lanzó el tercero titulado 50 personajes chilenos para leer en familia, con el que invita a sus lectores a “un viaje por la identidad nacional, rescatando la vida y legado de figuras fundamentales en la historia, las ciencias y las artes de Chile”.

Entre las figuras incluidas se encuentran escritores como Gabriela Mistral y Pablo Neruda; artistas de la talla de Violeta Parra, Roberto Matta y Matilde Pérez; científicos como Humberto Maturana y Eloísa Díaz; y héroes históricos como Lautaro, Arturo Prat y Paula Jaraquemada.

Además, el tercer libro de María Luisa Godoy incluye ilustraciones originales de diversos artistas chilenos y concluye con una sección de reflexión.

“Este formato busca no solo informar, sino también fomentar el diálogo, la curiosidad y la transmisión de valores como la resiliencia, la creatividad y la solidaridad entre niños y adultos”, destacaron desde la editorial Zig Zag.

Anteriormente, Godoy lanzó 50 cuentos clásicos para leer en familia y 50 cuentos chilenos para leer en familia, con los que ya ha vendido más de 20.000 unidades.

La animadora conversó con EL DÍNAMO sobre su faceta de escritora, su carrera y el trabajo que realizó para poder llevar a cabo su tercera obra, la cual salió a la venta en febrero pasado.

Este es tu tercer libro, ¿en qué momento nace esta faceta de escritora en medio de tu carrera en televisión y la maternidad?
Fue en plena pandemia. Estábamos encerrados, mis niños eran bien chicos y se encontraban en pleno proceso de aprender a leer. Tuve que ingeniármelas para apoyarlos y entonces aparecieron los cuentos. Empezamos a leer mucho y nos fuimos entusiasmando tanto que decidimos compartir este momento de lectura en mi cuenta de Instagram todos los domingos. La recepción fue muy bonita, ya no solo mis hijos esperaban la hora del cuento de los domingos, sino que también muchas familias. De esa experiencia fue que quise plasmar mis cuentos favoritos en libros para que mucha gente pudiera disfrutarlos.

Luego de tu salida del matinal si bien tus horas en pantalla disminuyeron, has podido apostar por otros proyectos como tus podcasts (Mamá Por Siempre, Mari con Edu), el programa de viajes Chile Conectado, tus libros, más tiempo con tus hijos… ¿Cómo han sido estos últimos años en lo personal y profesional?
Bien intenso, la verdad, porque también el semestre pasado estuve con Mi Nombre Es, que iba en vivo cinco días a la semana y me acostaba a las 2 de la mañana. Pero soy afortunada de poder hacer muchas cosas y que me apasione hacerlo. En el canal se van presentando nuevas oportunidades y desafíos, y a mí me interesa innovar, conocer lugares, gente. Y, aunque muchas veces es una locura, siempre encuentro tiempo para compartir con mi familia, que sin duda es lo más importante para mí.

Para tu tercer libro, ¿cómo fue el trabajo para llegar a los 50 personajes chilenos? ¿En qué te basaste a la hora de elegirlos?
Hice varias listas de nombres y las fui discutiendo con amigos y con mis editoras, hasta que llegamos a 50. En el camino se fueron quedando varios, pero establecer criterios me ayudó a seleccionar: que el personaje ya no estuviese vivo, que hubiera una buena representación de todas las áreas (artes, política, historia, música, etc.) y que existiera un buen equilibrio entre personajes hombres y mujeres.

¿A qué hora escribes y cuántas páginas diarias logras? ¿Cuál es tu método?
Ojalá tuviera un método, esto es pura pasión y lo hago a medida que voy teniendo tiempo. Las salas de espera, los aviones, los camarines y las noches son algunos momentos en los que encuentro la calma para investigar y escribir. Mis editoras me van ayudando (y apurando) para poder cumplir con los tiempos. Es un proceso colaborativo muy bonito. También voy contándole a mis niños mis ideas y ahí veo si son interesantes o no.

¿Qué tan diferente es escribir libros para niños y animar eventos enormes como el Festival de Viña?
Escribir es un momento de intimidad y de mucha calma y conexión conmigo. En el escenario estoy frente a millones de personas, es diferente. Pero en ambos proyectos lo doy todo. Y en ambos, curiosamente, siempre tengo nervios cuando debo salir a la luz, ya sea en el escenario o a la vitrina de las librerías. Incluso te diría que con los libros un poco más porque siento que es más nuevo y estoy en una etapa de mucho aprendizaje por lo mismo.

De momento, esta trilogía de libros está enfocada en un público infantil, ¿por qué decidiste apuntar a ellos? ¿Te gustaría abordar otros géneros? ¿Quizás una autobiografía?
Escribir para niños es lo que me sale más natural porque es lo que hago todos los días desde que soy mamá. En mi casa se lee mucho y la lectura con mis hijos comenzó desde que tenían menos de un año. Ahora, es curioso, porque mis libros los lee gente de toda edad, me han contado que son favoritos entre los abuelos. Sobre escribir otras obras, en general nunca descarto nada, pero por ahora estoy enfocada en crecer con esta colección de 50 cuentos que me encanta.

¿Qué buscas plasmar en tus obras?
Busco aportar a la lectura, a generar ese momento tan clave e importante que es leer en familia. Todos mis cuentos son breves, fáciles de leer, tienen ilustraciones preciosas y además todos vienen con una reflexión, en otras palabras, trato de darles la pega casi hecha a los papás y mamás, es solo abrir el libro en alguna página y dejar que suceda la magia.

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