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El uso de la inteligencia artificial en la salud: cómo podría influir en la creación de fármacos

Con un mercado de decenas de miles de millones de dólares al año, la IA se acerca cada vez más a acelerar el desarrollo de tratamientos.

El uso de la inteligencia artificial (IA) para diseñar proteínas dio un paso decisivo en 2024, cuando científicos lograron crear anticuerpos completamente nuevos desde cero, demostrando que crear fármacos con la IA como base era viable. Sin embargo, los resultados aún estaban lejos de igualar la potencia, estabilidad y eficacia de los anticuerpos comerciales, un mercado que genera decenas de miles de millones de dólares anuales.

Un año después, el panorama es distinto. Investigadores de universidades y empresas biotecnológicas aseguran que están cada vez más cerca de convertir anticuerpos diseñados por IA en terapias reales. En las últimas semanas, de acuerdo a reportes de la prestigiosa revista Nature, varios equipos han informado que, utilizando tanto herramientas comerciales como modelos de código abierto, lograron generar anticuerpos con propiedades muy similares a las de los fármacos ya existentes.

Estos últimos esfuerzos son avances notablemente poderosos que permiten una democratización de la ingeniería de anticuerpos“, señaló al citado medio Chang Liu, biólogo sintético de la Universidad de California en Irvine.

Hasta ahora, el desarrollo de anticuerpos terapéuticos se ha basado en probar enormes cantidades de moléculas hasta encontrar alguna que reconozca un objetivo específico del organismo. Este método suele ser lento y poco preciso. La gran promesa de la IA es cambiar ese enfoque: definir con claridad el objetivo —como una parte concreta de una proteína asociada a una enfermedad— y permitir que el modelo proponga diseños ajustados con gran exactitud.

Uno de los mayores desafíos ha sido predecir la forma de ciertas regiones flexibles de los anticuerpos, clave para que se unan a su objetivo. Modelos como AlphaFold han tenido dificultades en ese aspecto, pero versiones más recientes han mejorado su rendimiento.

Nanocuerpos: la clave para que la inteligencia artificial genere fármacos

Estos avances han impulsado el diseño de “nanocuerpos“, anticuerpos pequeños y simples inspirados en los que producen animales como camellos y tiburones. Equipos del MIT, Stanford y el Instituto Arc han mostrado que estos modelos pueden generar nanocuerpos eficaces tras probar solo unas pocas decenas de diseños en el laboratorio.

Las afirmaciones más ambiciosas provienen de empresas privadas, que aseguran haber creado anticuerpos completos, no solo nanocuerpos, con una potencia comparable a la de los medicamentos comerciales y capaces de atacar objetivos difíciles. No obstante, algunos científicos advierten que aún falta transparencia, ya que no todas las compañías han publicado sus datos.

Pese a las dudas, el consenso es que los ensayos clínicos con anticuerpos diseñados por IA podrían comenzar pronto. Persisten interrogantes sobre seguridad, como la posibilidad de que el sistema inmune los reconozca como extraños, pero los expertos creen que la IA podría acelerar el desarrollo de tratamientos y abrir la puerta a blancos terapéuticos que hasta ahora parecían inalcanzables.

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