Desde 2008, varias aldeas en Filipinas entraron en un violento conflicto, el cual obligó a desplazarse a cerca de cien mil personas. Eventualmente la riña fue cediendo, pero el conflicto renació en dos aldeas. El enfrentamiento entre estos dos pequeños poblados motivó el cierre de un camino que frenaba la ruta comercial de miles de habitantes, así que la pugna tenía repercusiones regionales.
Ante esta situación, y luego de que los hombres involucrados desoyeran las peticiones de sus mujeres para dar fin al enfrentamiento, la población femenina decidió recurrir a una infalible estrategia: las mujeres ambas aldeas acordaron instaurar una huelga de sexo hasta que sus maridos decidiesen acordar el término del conflicto. Obviamente todos sabemos que esta historia tiene un final feliz, ya que la paz fue rápidamente acordada y seguramente los hombres fueron premiados por sus pacificas mujeres.
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