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Centralia: El pueblo que lleva cincuenta años ardiendo

El carbón, que alguna vez fue la fuente de prosperidad de esta localidad norteamericana, se transformó en su pesadilla cuando se le prendió fuego accidentalmente a una veta subterránea, que aún no se extingue y podría seguir por 200 años.

Podría ser el escenario de una película como “Silent Hill“, pero es real. En la región del carbón de los Montes Apalaches de Pensilvania, en el noreste de Estados Unidos, se halla Centralia, o más bien lo que queda de esta pequeña población, que un día fue una próspera comunidad minera y terminó convertida en un pueblo fantasma.

Fue precisamente el carbón el que dio lugar a la fundación de la localidad a mediados del siglo XIX y sería ese otrora preciado mineral el origen de su desaparición.

Un fuego subterráneo iniciado de forma accidental hace ahora 50 años cerca de una mina abandonada, acabó extendiéndose por el subsuelo del pueblo, obligando a trasladar a la práctica totalidad de sus 1.200 habitantes y a derruir más de 500 casas.

Aún puede verse humo saliendo de grietas subterráneas / Foto: bbc.co.uk

A simple vista no hay ni rastro de las columnas de humo, las grietas y los socavones que han hecho famoso a Centralia. “En verano, cuando hace calor, es más difícil ver la humareda que emana de la tierra“, explica el periodista David DeKok, quien empezó a escribir sobre el incendio en 1976, cuando trabajaba en un pequeño diario local de la cercana Shamokin.

En mayo de 1962 unos bomberos que quemaban basura en un vertedero prendieron sin querer una veta de carbón expuesta, originando un fuego subterráneo que, cinco décadas después, todavía no ha podido ser extinguido.Durante años el incendio pasó desapercibido, pero a fines de los años ’70 empezaron a hacerse evidentes los riesgos que este presentaba, debido a la gran cantidad de gases tóxicos que surgían del subsuelo y de los socavones que aparecían en el terreno.

“En 1979 tuvieron que cerrar la gasolinera del pueblo porque el fuego estaba calentando peligrosamente los tanques de combustible subterráneos. Luego los gases tóxicos empezaron penetrar en el interior de las casas y las autoridades instalaron las primeras alarmas de gas“, explica DeKok.

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