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Iglesia de Inglaterra rechaza ordenar a mujeres como obispos

Tanto entre los clérigos anglicanos –donde las mujeres suponen ya un tercio– como entre los seglares, el voto femenino se ha dividido en torno a una cuestión que fractura la Iglesia de Inglaterra entre liberales y tradicionalistas.

El sínodo de la Iglesia de Inglaterra ha rechazado esta tarde ordenar a mujeres como obispos. Los anglicanos llevaban doce años sumidos en un fuerte debate teológico, político y social. Y han tomado unadecisión histórica después de una maratoniana jornada de discusión de casi diez horas, en las que se han sucedido más de cien turnos de palabra a favor y en contra de la medida.

Entre quienes pedían el «Sí», el arzobispo de Canterbury saliente, Rowan Williams, y el nuevo «papa» anglicano, el obispo Justin Welby. «La Iglesia de Inglaterra será un poco más irrelevante después de esto», ha asegurado Williams minutos después de conocerse el resultado de la ajustada votación.

«La Iglesia de Inglaterra será un poco más irrelevante», dice arzobispo de Canterbury saliente

Ésta se consideraba la decisión más importante desde que se aprobó en 1992 el acceso de las mujeres al sacerdocio. Y ha provocadouna importante brecha entre liberales y tradicionalistas en el seno de la Iglesia anglicana, como se ha visto a lo largo del apasionado debate en el sínodo.

El rechazo a la ordenación de «obispas» se debe en realidad a la necesidad de obtener el apoyo de dos tercios de cada una de las tres cámaras que componen el Sínodo General: el colegio de obispos, el colegio del clero y el de los seglares. Tanto los obispos (con 44 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones) como los clérigos anglicanos (con 148 a favor y 45 en contra) han dado su apoyo a la medida.

Pero, tal y como se esperaba, ha sido en la cámara seglar donde los votos no han sido suficientes: con 132 votos a favor y 74 en contra, la revolucionaria propuesta –masticada durante al menos doce años por los anglicanos– se quedaba a seis votos de los 138 necesarios.

Tanto entre los clérigos anglicanos –donde las mujeres suponen ya un tercio– como entre los seglares, el voto femenino se ha dividido en torno a una cuestión que fractura la Iglesia de Inglaterra entre liberales y tradicionalistas.

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