Las quemaduras infantiles no son de notificación obligatoria en Chile ni en la mayor parte de América Latina. Solo los casos que requieren hospitalización quedan registrados de manera sistemática, mientras que las atenciones en urgencia y en modalidad ambulatoria permanecen fuera del conteo consolidado.
Coaniquem estima que en Chile se producen alrededor de 80.000 quemaduras infantiles al año, pero reconoce abiertamente que se trata de una estimación.
“No tenemos datos fidedignos de la cantidad total de niños que se queman. Esa es justamente la razón por la que se necesita un sistema como RELAQ”, explica Orlando Flores, director del área académica de la corporación y director ejecutivo del proyecto. Sin datos claros resulta complejo dimensionar la necesidad de cirujanos especializados, camas de cuidados intensivos, equipamiento o financiamiento para rehabilitación, y también dificulta demostrar el costo sanitario y social de estas lesiones frente a otros problemas de salud que compiten por recursos.
RELAQ es una plataforma digital regional diseñada para registrar y analizar casos de quemaduras con estándares comunes. Fue desarrollada técnicamente durante 2024 por el Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, y centraliza más de 70 variables clínicas, sociales y geográficas con énfasis en comparabilidad entre países.
El sistema opera actualmente en Chile, Argentina, Perú, Guatemala, El Salvador y Costa Rica, en diez centros especializados. Durante 2026 se incorporarán Bolivia, Colombia y Panamá, convirtiendo a RELAQ en el primer registro latinoamericano de quemaduras infantiles con estándares de información comunes. Hasta ahora la plataforma ha registrado cerca de 2.300 casos, una cifra aún parcial pero suficiente para comenzar a identificar patrones regionales y diferencias entre países que hasta hoy no podían verse.
Los datos que ya existen sobre quemaduras infantiles en Chile dibujan un perfil consistente. El grupo más afectado son los niños entre uno y cuatro años, que concentran cerca del 50% de los casos, una etapa marcada por el desarrollo motor, la curiosidad y una limitada percepción del riesgo. Las manos son la zona del cuerpo más afectada, con el 37% de las lesiones, seguidas por las extremidades inferiores con el 26% y las superiores con el 25%. Más del 90% de estos accidentes ocurre dentro del hogar, incluso en presencia de adultos supervisando a los niños, lo que rompe con la idea de que son lesiones excepcionales o atribuibles exclusivamente a descuido.
La principal fuente de quemaduras en Chile son los líquidos calientes: hervidores volcados, ollas al borde de la cocina o tazas con bebidas calientes explican una proporción significativa de los ingresos, con mayor concentración en zonas urbanas y del norte del país. En el sur, donde el uso de cocinas y calefacción a leña es más frecuente, ganan relevancia las quemaduras por contacto con superficies calientes. Los incidentes por fuego directo son menos comunes pero suelen producir lesiones más extensas y graves.
Aunque menos del 10% de los niños quemados requiere hospitalización, entre un 10% y un 20% desarrolla secuelas como cicatrices hipertróficas o retracciones que pueden interferir con el crecimiento normal.