El fallecimiento de la pequeña de Isidora, de sólo dos años, tiene conmocionado al país. La muerte de la menor, tras caer desde el piso 11 de un edificio en Las Condes, región Metropolitana, no dejó indiferente a nadie.
La diputada por la Región del Biobío, Flor Weisse (UDI), señaló que este tipo de hechos vuelve a evidenciar la necesidad de avanzar con urgencia en medidas preventivas de seguridad destinadas a proteger la vida e integridad de niños y niñas que viven en edificios en altura.
De hecho, en enero de 2023 ingresó un proyecto de ley que establece el uso obligatorio de mallas de seguridad en departamentos habitados por personas menores de 12 años, iniciativa que actualmente permanece en primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados.
Mientras no avance esta iniciativa, el cuidado depende de cada persona. Pero, ¿Cómo hacer que esas mallas sean realmente seguras y cuándo cambiarlas? Verónica Aravena, académica de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago, entregó recomendaciones sobre este tema.
Sobre cuánto duran las mallas y cada cuánto tiempo hay que cambiarlas, señaló que “una malla, dependiendo de cómo esté expuesto, dura en general dos años. Coincide con la garantía que ofrecen algunos instaladores. Hay dos tipos de mallas, y ahí es donde va a depender la duración que tengan”.
La docente de la carrera de Tecnologías en Construcción de la Usach acotó que “hay unas mallas que son de monofilamento, que son de nylon, la clásica, la que es casi transparente, que no se ve. Esa tiene menos duración porque es más susceptible a la exposición del sol, a la radiación solar. Y están las otras que son de multifilamento, que son altos filamentos que están trenzados, que son de polietileno, y esas tienen mayor duración”.
Agregó que “estéticamente no son como la otra, que es casi transparente, sino que son blancas o negras. Y esas duran un poco más y también tienen mayor resistencia a la carga, al peso que resisten”.
¿Duran menos las mallas si están expuestas al sol todo el día? Verónica Aravena explicó que efectivamente duran menos. “La radiación solar las va quebrajando, va debilitando. Por lo tanto, sí duran menos si están expuestas todo el día al sol”, aseguró.
Consultada en qué hay que fijarse a la hora de comprarlas, la académica Usach comentó que debe tener certificación. “Si bien acá en Chile no hay una normativa de ley de mallas, si existe la ISO 1806 que tiene que ver con la atracción de los materiales, la capacidad de rotura”, afirmó.
Otro tema importante es la instalación. Acá la experta manifestó que “si bien la malla tiene una capacidad de resistencia, el cómo se instala es fundamental. Cómo se ancla la estructura es importante, y ese anclaje va con pernos cada 25 o 30 centímetros. Por lo tanto, cuando la malla recibe el cuerpo, la fuerza que choca contra ella, transmite todo el peso de un rombo a otro. Entonces, si el anclaje no está bien hecho, la malla, por mucho que sea súper nueva y tenga todas las certificaciones de pruebas de materiales que haya, se va a caer igual porque la superficie no va a agarrar. Entonces eso es súper importante”.