Difícil de creer, pero una colombiana que antes era conocida como Ladyzunga, se cambió el nombre. Si bien tanto en Colombia como en diferentes países del mundo cambiarse de nombre puede ser algo que ya no es tan llamativo, su caso resalta ya que su nombre completo es: A-B-C-D-E-F-G H-I-J-K-L-M-N O-P-Q-R-S-T… U-V-W-X-Y-Z.
“Siempre me estaban clasificando con letras: que LGBT, que HC (hardcore), BDSM, entonces quise que mi nombre significara que yo soy todo eso, pero a la vez soy nada”, le dijo a BBC Mundo ABCDEFG. Este fue el nombre que eligió esta artista de performance, DJ y diseñadora, quien posee un carácter explosivo y una gran personalidad.
“Las cosas son como a mí me gustan… yo siempre sentí que el nombre que me habían puesto mis padres no me representaba. Como que se parecía a todos los nombres”, sostuvo a la BBC.
El actual, en cambio, cumple con un requisito fundamental para la artista, ya que no tiene un género reconocible, por lo que de por sí el nombre no asegura si es hombre o mujer. Algo que Ladyzunga quería hacer.
De grosería a abecedario
ABCDEFG nació en Poparán, un tranquilo pueblo ubicado sobre las montañas del suroccidente de Colombia, en 1978.
Si bien se graduó de diseño gráfico en la Universidad del Cauca, sus verdaderas pasiones estaban vinculadas a las artes plásticas. Por esa razón, se fue a vivir a Bogotá para realizar performances musicales.
“Con el tiempo me di cuenta que quería cambiar mi nombre. Durante todo 2012 reflexioné bien el tema y decidí que lo iba a hacer”, explicó ABCDEFG.
“Primero pensé en que fuera una grosería, algo que hiciera reaccionar a la gente cuando lo leyera. Pero me di cuenta a la vez que nadie lo iba a pronunciar, así que pensé en otras cosas, hasta llegar al abecedario”, dijo.
El 31 de diciembre de 2012 comenzó a tramitar el cambio de nombre. “Me habían dicho que era un procedimiento que duraba cinco días y costaba 45.000 pesos (unos US$20)”, recordó. En su caso, las gestiones duraron 90 días y algunos pesos más.
Trámites por aquí, trámites por allá
La artista se dirigió a la notaria de Popayán, donde la habían resgistrado para proceder al cambio de nombre, el cual sería rápido.
“Me dijeron que sí, que por supuesto, pero apenas les dije el nombre que quería estuvieron dando vueltas, hasta que me dijeron que no podían hacerlo”, sostuvo ABCDEFG.
Y añadió: “Yo sabía que tenía el derecho de hacerlo. Ellos me decían que tenían que consultarlo con la Registraduría, pero yo sabía que la notaría tenía la autonomía para hacer esa vuelta, pero no la hicieron”.
Luego de que no obtuviera una respuesta positiva en su ciudad natal, un par de meses después viajó a Bogotá para dirigirse a otra notaria para probar suerte. “Me dijeron que no conocían a nadie con el apellido OPQRST”.
Al tercer mes de trámites se encontró con la notaría 59 de Bogotá y su suerte cambió. “No hicieron preguntas. Simplemente me pidieron que hiciera una declaración, firmé un par de documentos, pagué y a los cinco días fui a recoger las escrituras”.
Dificultades
“Yo no era mucho de utilizar documentos, pero ahora que tengo una sociedad como una de las dueñas de un restaurante, me ha tocado hacerlo”, dijo.
Esto debido a que muchas veces cuando le pregunta su nombre y lo deletrea, las personas piensan que la está molestando. “Ahora más que una performance, cada vez que interactúo con alguien acerca de mi nombre el momento se transforma en unhappening, una experiencia artística diferente. Y eso me parece interesante”, explicó.
Esta rebelde chica señala que el cambio se debió a que no le gusta ser encasillada. “Soy todo y nada. No me gusta que me clasifiquen. Yo no hice esto para ganar fama o que me entrevistaran. Yo hice esto para rebelarme contra el sistema que nos quiere a todos clonados”, dijo.

