Secciones
Mundo

FOTOS | El secreto mejor guardado de la Torre Eiffel

El departamento secreto de Gustave Eiffel permanece prácticamente igual que hace 100 años.

Es el ícono por excelencia de la Ciudad Luz: la Torre Eiffel, uno de los lugares más fotografiados del mundo, el paseo obligado para los turistas y la toma de rigor para cualquier película que se ambiente en París. Pero a pesar de toda esta exposición, la monumental obra aún guarda aspectos poco conocidos.

Uno de ellos, por insólito que parezca, es el departamento secreto que el ingeniero Gustave Eiffel se construyó en el lugar. Según el blog Atlas Obscura, el pequeño pero acogedor espacio, ubicado en el tercer piso de la torre inaugurada en 1889, provocó la envidia de la élite parisina.

“En contraste con las vigas de acero industrial del resto de la torre, el apartamento estaba amueblado en un estilo sencillo y agradable para los científicos. Las paredes estaban cubiertas de cálido papel pintado, y los muebles tenían estampados florales de algodón, maderas y había incluso un piano, creando una atmósfera cómoda a más de 300 metros del suelo“, explica Eric Grundhauser en la nota de Atlas Obscura.

Junto al apartamento había un pequeño laboratorio, equipado con materiales de la época. Aunque mucha gente, a finales del siglo XIX, quiso visitarlo y hasta arrendárselo por una noche, Eiffel nunca aceptó, pues era un lugar de reflexión y pensamiento para él. Allí recibió a personajes como Thomas Alva Edison, quien junto al ingeniero que da nombre a la torre están inmortalizados en figuras de cera dentro del espacio, al que si bien no se puede acceder, sí se puede echar una morada a través de sus ventanales.

Notas relacionadas







La crisis silenciosa de las pedagogías

La crisis silenciosa de las pedagogías

Durante los últimos años el debate público se ha concentrado en mejorar la calidad de la formación docente, una preocupación plenamente legítima. Sin embargo, pareciera que hemos olvidado que, para tener buenos profesores, primero debemos lograr que existan jóvenes dispuestos a estudiar pedagogía.

Foto del Columnista Mauricio Bravo Mauricio Bravo