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La dura experiencia del hombre que se tomó 35 viagras en el tercer día de fiesta non stop

Sólo podemos decir que su gracia no terminó como esperaba.

Dijo que lo hizo como talla. Y casi queda como tabla. La extraña anécdota pertenece a un constructor inglés identificado como Daniel Medforth.

Iba en el tercer día de carrete, día lunes, y en esos momentos en que no se haya qué hacer, el hombre de 36 años decidió tomar un frasco de pastillas azules de viagra que tenía su amigo en la casa y mandárselas todas, toditas. Como era de esperar, los efectos fueron practicamente inmediatos. “Me empecé a sentir enfermo, mareado, y veía verde, bueno además de tener una masiva erección”, dijo Medforth al diario inglés The Sun.

Y así como estaba, se fue para la casa. Coqueto le contó a su esposa sobre la gracia que se había mandado. La mujer, sin pensarlo dos veces, llamó a una ambulancia. El chacotero fue a parar al hospital donde lo tuvieron en observación un día y medio. “Los doctores y enfermeras me trataron bien, con respeto, pero se notaba que se aguantaban de reírse”. Sobre la pregunta obvia el sujeto, padre de dos niños, dijo que “no fue una erección constante, pero cada vez que me rosaba con algo, volvía”.

 

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Durante cuatro años gobernó en minoría parlamentaria y construyó acuerdos con la oposición para sacar adelante reformas relevantes. También pidió una y otra vez que la oposición abandonara la lógica del bloqueo permanente. Gobernar parecía haberle enseñado que negociar no era una renuncia al proyecto político, sino la condición para hacerlo posible.

Foto del Columnista Damián Trivelli Damián Trivelli