Quien fuera el más grande durante el Imperio Otomano en el siglo XVI, perdió la vida en 1566, y sus restos nunca fueron encontrados. Hasta hoy.
Según Norbert Pap, historiador húngaro que lleva casi una década buscando el corazón del sultán, este hallazgo es “casi seguro”.
Suleimán, también llamado el Magnífico, murió en el castillo Sziget, ubicado en lo que hoy es Hungría, luego de que junto a su ejército fueran detenidos por más de 2 mil hombres que defendían el fuerte.
El cuerpo del sultán fue enviado a Constantinopla, mientras que su corazón estaba enterrado en Sziget. Así es como se cree que allí donde estaban sus restos.
Hasta ahora, todo apunta a que el cuerpo coincide con el del sultán, pero faltan averiguaciones por hacer para asegurarlo.