Hijo de una familia humilde del barrio de Blooklyn, Martin Shkreli siempre destacó como un niño prodigio desde el colegio, donde saltó varios cursos gracias a sus habilidad para aprender a una velocidad sorprendente.
Capacidad que los llevó a graduarse en Administración en el Baruch College de New York con solo 17 años, antes de ser practicante en el despacho de gestión de fondos de alto riesgo Cramer Berkowitz & Co, donde aprendería mucho sobre el negocio que lo convertiría en millonario, no de la mejor forma.
Ese fue el punto de partida de una carrera sorprendente, la que con solo 25 años creó MSMB Capital Management, y tres años más tarde la firma de biotecnología Retrophin, empresa dedicada al desarrollo y producción de medicamentos para enfermedades raras.
Pero lo que parecía el camino del nuevo magnate estrella de Wall Street, terminó por pararse de lleno en medio de acusaciones de fraude y estafas piramidales que habría ocupado para pagar sus fondos en quiebra.

Así lo reveló una investigación del FBI, que había seguido la pista de Martin desde que fue destituido de biotecnología Retrophin, en medio de acusaciones de haber manejado los acuerdos legales de manera inapropiada.
Fue ahí cuando creó Turing Pharmaceuticals, firma que dirigió como si fuera un esquema Ponzi, proceso donde las ganancias obtenidas por los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por ellos mismos o por otros nuevos inversores que caen engañados por las promesas de obtener, en algunos casos, grandes beneficios. El sistema funciona solamente si crece la cantidad de nuevas víctimas. En resumen una estafa piramidal.
Acusaciones se sumaron al odio público que generó el haber subido el precio a Daraprim, un medicamento antirretroviral utilizado para el tratamiento del VIH.
Una historia que parece estar cerca de un desenlace, que muchos han aplaudido, y donde Shkreli tendrá que defender su libertad luego de haber pagado 5 millones de dólares.