San José. Ontario. Canadá.
Suena el teléfono de Emanuel Shaleta, obispo de la congregación católica caldea. Es Amer Saka, un cura de su iglesia.
Le dice cuatro palabras: “Perdí todo el dinero”. Después cuelga y se interna voluntariamente en un instituto contra las adicciones y otras patologías. Desde ahí tendrá que enfrentar una denuncia por apropiación ilegal de fondos.
Shaleta queda loco.

Monseñor Murray Kroetsch (en la foto), líder de la diócesis de Hamilton que conduce un programa de ayuda a inmigrantes en Canadá contó al diario The Sun que Saka estaba a cargo de las tareas de recaudación de fondos para refugiados de Irak.
Y lo que pasó es que el cura Amer Saka no pudo controlar su ludopatía y apostó y perdió todo el dinero. Según informó Infobae, cada patrocinio cuesta alrededor de 6 mil dólares por persona, según informaron desde la iglesia a los medios canadienses, Saka manejaba y perdió cerca de 500 mil dólares, unos 340 millones de pesos chilenos.
La Iglesia caldea, que tiene su base en Bagdad, es parte de la Iglesia católica y representa a los feligreses iraquíes y de países cercanos. Son los mismos iraquíes residentes en Canadá quienes donan dinero para intentar ayudar a sus familiares y compatriotas a salir de Irak y llegar al país norteamericano.
“Queremos asegurar a los refugiados que nuestra parte del acuerdo sigue firme y que el dinero será provisto para que se sientan seguros y ayudarlos a establecerse en el país”, expresó un compungido Murray Kroetch.