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El duro camino hasta “la madre de todas las marchas” en Venezuela, que dejó un saldo de 3 muertos

Esta multitudinaria manifestación, que congregó al menos a 100 mil personas sólo en Caracas, es el último hito de un tenso proceso entre la oposición y Maduro.

La oposición en Venezuela consiguió, solo en Caracas, que 100 mil personas llegaran a manifestarse en la llamada “madre de todas las marchas” o 19-A, último hito de un largo y tortuoso camino que ha sufrido el país petrolero, que vive un nuevo momento de máxima tensión entre quienes se oponen al régimen de Nicolás Maduro y quienes lo respaldan.

La marcha de este miércoles, que dejó tres muertos, elevando a ocho los fallecidos en las manifestaciones de las últimas semanas, enfrentó la acción de las fuerzas de policía, y fueron disueltas con bombas lacrimógenas. En paralelo, el chavismo convocaba a una marcha, la que según Nicolás Maduro congregó a 3 millones de personas en la calle. Rápidamente surgió un video desmintiendo ese gentío.


La polarización en el país de Hugo Chávez viene desde la época en la que el caudillo gobernaba el país, desde 1999 hasta 2013, cuando murió. Hoy quien encabeza la administración es el mismo Maduro, el que acusa a la oposición de acaparar productos, la que llama la “guerra económica”, en tanto afirma que cada crítica apuntan a intentos de desestabilización provenientes desde Estados Unidos.

La tensión en el país petrolero, lejos de la bonanza que el oro negro le reportó a Chávez y posteriormente a Maduro, ha ido creciendo, pero los últimos “hitos” de la situación del país se remontan a cerca de un mes atrás, cuando una resolución del Tribunal Supremo (equivalente a la Corte Suprema chilena, de marcada tendencia chavista), declaró a la Asamblea Venezolana (algo como nuestro Congreso y principalmente integrada por opositores) en desacato, y la despojó de sus funciones. Esta “supresión” del Poder Legislativo inicialmente daba vía libre a Maduro, el que incluso había asumido otros poderes no regulares para el Ejecutivo. La oposición, y gran parte de los países de la esfera latinoamericana calificaron lo ocurrido como “golpe blando”, y hasta lo compararon con lo ocurrido en Perú, con el gobierno de Alberto Fujimori, quien también suprimió ese otro poder del Estado, con la intención de hacer frente al terrorismo, aunque también incluía aspectos vinculados a temas económicos.

Si bien el Tribunal echó pie atrás a esa decisión, ya los opositores al régimen estaban indignados, y comenzaron la organización de estas manifestaciones. Insisten en que la situación del país es compleja, con una inflación que según el Fondo Monetario Internacional –cuyas cifras no son reconocidas por el chavismo– sitúa la inflación en un 2.065,8% para el 2018, un número con pocas posibilidades de comparación.

Así se llegó a la “marcha de todas las marchas”, donde murieron tres personas: dos opositores y un integrante de la Guardia Nacional Bolivariana. Y las marchas no se detendrán.

The New York Times calificaba lo ocurrido como “pulso”, símil de “gallito”, como se dice en Chile, entre la oposición y el oficialismo. Y este “pulso”, por estos días, se mide en la calle.

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Daniel Lillo
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