Secciones
Mundo

Canadá aprobó el uso de la vacuna de Pfizer desde los 12 años

El país norteamericano se transformó en el primero en ampliar la inoculación a los adolescentes.

Canadá vacuna 12 años

Canadá se transformó en el primer país en aprobar el uso de la vacuna contra el COVID-19 de la farmacéutica Pfizer y la empresa BioNTech en personas desde los 12 años, lo que permitirá extender su proceso de inoculación hacia los adolescentes.

La agencia reguladora federal del país norteamericano decidió dar luz verde a la inoculación de los menores de edad, debido a que cuenta con los antecedentes suficientes desde los ensayos clínicos realizados por el laboratorio.

“Después de completar una revisión científica exhaustiva e independiente de la evidencia, el departamento determinó que esta vacuna es segura y eficaz cuando se usa en este grupo de edad más joven”, expresó Supriya Sharma, asesora médica del gobierno canadiense, en declaraciones consignadas por CTV.

En lo concreto, la autorización entregada por Canadá se basó en una serie de pruebas realizadas por Pfizer en más de 2 mil personas de entre 12 y 15 años, las que mostraron que el suero era eficaz para combatir el COVID-19 y seguro frente a su aplicación.

“Si bien es menos probable que las personas más jóvenes experimenten casos graves de COVID-19, tener acceso a una vacuna segura y eficaz ayudará a controlar la propagación de la enfermedad a sus familiares y amigos, algunos de los cuales pueden tener un mayor riesgo de complicaciones”, agregó Sharma.

Varios laboratorios están iniciando sus ensayos clínicos para determinar la eficacia y seguridad de sus fórmulas en niños y adolescentes. Con la entrega de nuevos antecedentes, las respectivas agencias reguladoras evaluarán la extensión de las autorizaciones actualmente vigentes, que en el caso de Pfizer/BioNTech se establecieron para los mayores de 16 años.

Notas relacionadas








La generación que deberá aprender toda su vida

La generación que deberá aprender toda su vida

El problema no es que desaparezca el trabajo humano en sí, sino que cambia profundamente el tipo de valor que las personas deben aportar. Las empresas comienzan a priorizar habilidades más difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la creatividad y, la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. En otras palabras, el diferencial ya no estará solo en lo que una persona sabe, sino en qué tan rápido puede volver a aprender.

Foto del Columnista Camila Mohr Camila Mohr