Tras la intervención militar anunciada por Estados Unidos y la afirmación de que el dictador Nicolás Maduro habría sido capturado y sacado de Venezuela, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez emerge como la principal figura de autoridad del gobierno. Abogada, diplomática y política venezolana, ha ejercido varios cargos durante las presidencias de Hugo Chávez y Maduro
En una comparecencia pública, se presentó como responsable del mando del país, exigió a Washington una prueba de vida de Maduro y rechazó de forma categórica la acción militar extranjera. Actualmente, fuentes la sitúan en Rusia, donde tenía una visita agendada antes del ataque.
Su movimiento se ajusta a lo previsto en la Constitución venezolana, que establece que, ante una ausencia absoluta del presidente, el vicepresidente ejecutivo debe asumir temporalmente las funciones del Ejecutivo hasta que se convoquen nuevas elecciones. Rodríguez ocupa el cargo desde 2018, lo que la sitúa formalmente como la figura llamada a encabezar el poder en un escenario de vacío presidencial.
Nacida en Caracas en 1969, Rodríguez es una de las dirigentes más influyentes del chavismo. Graduada en Derecho en la Universidad Central de Venezuela y con estudios de posgrado en relaciones internacionales, ha construido una carrera estrechamente ligada al núcleo duro del poder. Es hermana de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, vínculo que refuerza su peso dentro del oficialismo.
La carrera política de Delcy Rodríguez
Entre 2014 y 2018 se desempeñó como ministra de Relaciones Exteriores, etapa en la que se convirtió en una de las principales voceras internacionales del gobierno. Desde ese cargo defendió al Ejecutivo frente a críticas por la situación interna, las sanciones y las denuncias sobre derechos humanos, y adoptó un tono confrontacional frente a Estados Unidos, la Unión Europea y organismos multilaterales.
Desde su llegada a la vicepresidencia en ese último año, Rodríguez amplió su influencia más allá de las atribuciones formales. Ha coordinado áreas estratégicas como la política económica, la gestión de crisis, las relaciones exteriores y la articulación con las Fuerzas Armadas, adoptando un rol clave dentro del Ejecutivo.
Sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea, su margen de acción internacional es limitado, pero su influencia interna permanece intacta. En el contexto actual, Delcy Rodríguez aparece como el principal factor de continuidad del poder estatal, en medio de una crisis marcada por la incertidumbre política, militar y diplomática.