El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, criticó la operación militar llevada a cabo por Estados Unidos en Venezuela, al considerar que la acción vulnera principios básicos del Derecho Internacional y agrava una situación ya marcada por la crisis política y humanitaria.
“La operación militar estadounidense en Venezuela socava un principio fundamental del derecho internacional: los Estados no deben usar la fuerza para promover sus reivindicaciones territoriales o demandas políticas”, afirmó Türk tras la incursión.
Tras la detención de Nicolás Maduro, la hasta ahora vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada. En este contexto, Türk subrayó que “la sociedad venezolana necesita sanar” y que “el futuro del país debe ser decidido por su gente”, en una clara referencia a la necesidad de una salida política definida por los propios venezolanos.
La vocera de la oficina del Alto Comisionado, Ravina Shamdasani, reforzó estas críticas al señalar que Türk se encuentra “profundamente preocupado” por la situación en el país tras la “operación militar” estadounidense. A su juicio, “está claro” que la intervención “socava” el principio internacional que prohíbe el uso unilateral de la fuerza.
“El futuro de Venezuela debe ser determinado por el pueblo venezolano”: las críticas de la ONU contra Estados Unidos
Shamdasani cuestionó además los argumentos de Washington, indicando que Estados Unidos justificó la intervención alegando el “prolongado y atroz historial de Derechos Humanos” del régimen de Maduro, no obstante la rendición de cuentas de dicho actuar “no puede lograrse mediante una intervención militar unilateral que viola el Derecho Internacional”.
La portavoz recalcó que “el pueblo venezolano merece rendición de cuentas mediante un proceso justo y centrado en las víctimas” y advirtió que la creciente militarización podría empeorar la crisis. También expresó preocupación por el estado de emergencia decretado en Venezuela, que permite restricciones a la libre circulación, confiscaciones de bienes y la suspensión del derecho de reunión y protesta.
Finalmente, la oficina del Alto Comisionado instó a Estados Unidos, Venezuela y a la comunidad internacional a garantizar el respeto pleno del Derecho Internacional y a asegurar que “el futuro de Venezuela debe ser determinado únicamente por el pueblo venezolano, con respeto total a sus Derechos Humanos, incluido el derecho a la autodeterminación y la soberanía sobre sus vidas y recursos”.