El presidente estadounidense Donald Trump, afirmó que Venezuela “entregará” crudo por un valor de 2.000 millones de dólares a Estados Unidos, en una negociación presentada como emblemática y que tendría un doble efecto: asegurar ingresos de petróleo bajo control estadounidense y desviar suministros que originalmente estaban destinados a China.
El acuerdo permitiría, además, evitar recortes más profundos en la producción venezolana, paralizada por un bloqueo que mantiene millones de barriles cargados en buques y tanques de almacenamiento sin poder salir del país.
“El petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para asegurar que se use en beneficio del pueblo de Venezuela y de los Estados Unidos”, escribió Trump en una publicación en línea en su plataforma Truth Social. Ni el gobierno venezolano ni la estatal Petróleos de Venezuela (PDSVA) comentaron oficialmente el anuncio.
El suministro inicial a Estados Unidos requeriría reasignar cargamentos que tenían como destino China, principal comprador del crudo venezolano durante la última década, especialmente desde que Washington impuso sanciones en 2020 a empresas involucradas en ese comercio. El redireccionamiento implicaría un recorte efectivo de los envíos a Beijing, en un contexto en que Venezuela busca dar salida a su petróleo atrapado por las restricciones.
Las reacciones a los planes de Trump para el petróleo en Venezuela
Trump señaló que el secretario de Energía, Chris Wright, estará a cargo de ejecutar el acuerdo y que el crudo será tomado directamente desde los buques para enviarse a puertos estadounidenses.
El mercado reaccionó de inmediato: los precios del crudo en Estados Unidos cayeron más de 1,5% tras el anuncio, ante la expectativa de un aumento de la oferta venezolana. Sin embargo, persisten dudas clave sobre los ingresos.
Las sanciones mantienen a PDVSA fuera del sistema financiero global, con cuentas congeladas y sin acceso a transacciones en dólares, por lo que no está claro si Venezuela podrá disponer de los recursos generados por estas ventas.
Mientras tanto, desde Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez endureció su discurso horas antes del anuncio, subrayando la disputa por el control de los ingresos petroleros. “No hay ningún agente externo gobernando Venezuela”, afirmó en un mensaje televisado, marcando la tensión política que rodea a un acuerdo que reconfigura el destino del petróleo venezolano y reduce su dependencia del mercado chino.