El ministro de Defensa de Irán, el general de brigada Aziz Nafizardeh, lanzó una dura advertencia a Estados Unidos al señalar que su país responderá militarmente si Washington decide lanzar una ofensiva, específicamente realizando un bombardeo a sus bases. La declaración coincide con un escenario interno iraní de fuerte represión contra las protestas antigubernamentales.
“Irán atacará bases estadounidenses si es atacado“, afirmó el responsable de Defensa, según recogió la agencia local Mehr. Nafizardeh precisó que la respuesta no se limitaría a instalaciones norteamericanas, sino que abarcaría también a otros actores regionales que respalden una eventual ofensiva.
“Todas las bases de Estados Unidos y las bases militares de otros países de la región que ayuden a EEUU en ataques contra suelo iraní serán considerados objetivos legítimos”, sostuvo. En la misma línea, advirtió que “la respuesta iraní será dolorosa para los enemigos“.
La promesa de bombardeo de Irán a Estados Unidos y su endurecimiento interno
Las amenazas externas se producen en paralelo a un endurecimiento de la postura del gobierno iraní frente a las manifestaciones internas. Las autoridades han anunciado que los manifestantes detenidos enfrentarán juicios rápidos y posibles ejecuciones, desafiando las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con intervenir si continúa la represión.
En el plano regional, países vecinos como Turquía, Egipto y Arabia Saudita han instado a Estados Unidos a no intervenir, alertando que una acción militar podría desencadenar una “guerra a gran escala”. Un diplomático con sede en El Cairo señaló a Associated Press que ese escenario tendría consecuencias graves “no sólo en Medio Oriente sino en la economía global”, y advirtió sobre una posible respuesta de milicias apoyadas por Irán en toda la región.
Mientras tanto, el saldo de la represión continúa aumentando. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRNA), con sede en Estados Unidos, al menos 2.571 personas han muerto y más de 18.100 han sido detenidas. El número de víctimas en apenas dos semanas de protestas supera cualquier otro registrado en Irán desde la revolución de 1979.