Los organizadores del Premio Nobel salieron al paso de la controversia desatada luego de que la opositora venezolana María Corina Machado entregara su medalla del Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión privada en la Casa Blanca. La respuesta del Comité fue tajante y buscó zanjar cualquier confusión sobre el alcance simbólico y jurídico del galardón.
En un mensaje publicado en X, la institución recordó que “una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de laureado del Premio Nobel de la Paz no puede hacerlo”. La aclaración llegó al mismo tiempo que Machado afirmara que el gesto respondía a un reconocimiento por el “compromiso único” de Trump con la libertad de Venezuela, tras haber sido ella distinguida el año pasado por su lucha contra el “brutal Estado autoritario” de Nicolás Maduro.
El propio Trump alimentó la polémica al escribir en su red Truth Social: “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he hecho. Un gesto tan maravilloso de respeto mutuo. ¡Gracias, María!”. Tras publicar imágenes con la medalla enmarcada, aún no está del todo claro si permanece en su poder.
Los casos y normas tras la entrega de la medalla del Nobel de la Paz de Machado
Ante la difusión del episodio, el Centro Nobel de la Paz reiteró sus normas en un comunicado fechado el 9 de enero: “Una vez que se anuncia un Premio Nobel, no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas. La decisión es definitiva y se mantiene para siempre”. Con ello, los organizadores subrayaron que cualquier cesión de la medalla es un acto personal sin efectos sobre la titularidad del premio.
Si bien Machado no es la primera laureada en desprenderse físicamente de la distinción, si aparenta ser la primera persona en entregar su medalla por razones explícitamente políticas. La referencia histórica más cercana es la del escritor noruego Knut Hamsun, quien en 1943 regaló su medalla a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi, sin que ello modificara su condición de premiado.