Una nueva serie de moretones volvieron a colocar el estado de salud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el centro del debate público. A bordo del Air Force One, el mandatario explicó el origen de los hematomas en su mano izquierda en un intercambio con periodistas, mientras viajaba de regreso a su país desde el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Ante la pregunta directa de un reportero —“Vimos el moretón en tu mano. ¿Estás bien?”— Trump, de 79 años, respondió con tranquilidad: “Estoy muy bien. Me lo corté en la mesa. Así que me puse un poco de crema. Pero me lo corté“.
Sin embargo, el presidente añadió el consumo de aspirina otro factor causante. “Yo diría que tomes aspirina si te gusta tu corazón. Pero no tomes aspirina si no quieres tener pequeños moretones. Yo tomo la aspirina grande y cuando la tomas, te dicen que te saldrán moretones“, señaló, aludiendo a los efectos secundarios del medicamento.
Según la Harvard Health Publishing, el consumo de dicho medicamento “puede hacer que sangre con mayor facilidad, incluyendo el sangrado debajo de la piel que se observa en los moretones“. El motivo sería al efecto antiagregante plaquetario, que reduce la capacidad de la sangre para generar coágulos, provocando estos sangrados subcutáneos.
El historial de Trump y sus moretones en las manos
Las imágenes del moretón comenzaron a circular ampliamente en redes sociales y medios de comunicación el viernes por la mañana, reflejando el persistente interés en la salud del mandatario. De tal manera, no es la primera vez que ocurre.
En junio Trump fue diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, una afección común en adultos mayores que dificulta el retorno de la sangre al corazón. En ese mismo período, ya se le había visto con moretones en las manos, que su médico atribuyó tanto a los frecuentes apretones de manos como al uso de aspirina.
Trump ha reconocido que toma una dosis diaria alta de aspirina desde hace más de dos décadas, pese a las recomendaciones médicas de reducirla. “El doctor me dijo: ‘No tiene que tomarlo, señor. Está muy sano’. Yo le respondí: ‘No voy a correr ningún riesgo’“, relató a los periodistas.
Cabe recordar que, aunque durante años se promovió el uso preventivo de aspirina para reducir infartos y accidentes cerebrovasculares, estudios publicados en 2018 cuestionaron ese beneficio en personas sin antecedentes cardíacos y alertaron sobre mayores riesgos de sangrado e incluso de mortalidad.