La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par colombiano, Gustavo Petro, se realizó este martes a puerta cerrada en la Casa Blanca y sin acceso a la prensa. La decisión rompió con una práctica habitual del mandatario estadounidense, quien suele permitir preguntas de periodistas en el Despacho Oval cuando recibe a jefes de Estado extranjeros.
El encuentro marcó el primer cara a cara entre ambos líderes luego de meses de ataques verbales cruzados. Expertos advertían que la cita podía derivar en un nuevo choque, considerando que ambos comparten un estilo confrontacional, con discursos improvisados y acusaciones directas. Ambos mandatarios se habían criticado públicamente en reiteradas ocasiones.
Sin embargo, también existían indicios de una disminución de la tensión. El mes pasado, tras una operación militar estadounidense en Venezuela que terminó en la captura de Nicolás Maduro, Trump insinuó que Colombia podría ser el próximo país objeto de una acción militar. Días después, ambos mandatarios sostuvieron una llamada telefónica descrita como amistosa, tras la cual Trump anunció la visita de Petro a Washington.
La protesta en Colombia mientras Petro y Trump celebraban su reunión
Mientras se desarrollaba la reunión, miles de colombianos se manifestaron en distintas ciudades del país en respaldo a Petro, en una jornada que, según las señales posteriores, transcurrió sin sobresaltos diplomáticos. Desde el gobierno colombiano se había enfatizado previamente que el foco del encuentro estaría puesto en la cooperación bilateral para combatir el narcotráfico.
Tras la cita, Petro reveló en redes sociales que Trump le entregó un obsequio: una tarjeta con el mensaje “Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia”, junto con una fotografía de ambos posando, luego de una conversación que se extendió por dos horas.

La delegación estadounidense estuvo integrada por el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno. Por parte de Colombia participaron la canciller Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez Suárez y el embajador en Estados Unidos, Daniel García-Peña.
Pese al clima descrito como positivo, Petro no recibió una acogida de alto perfil, a diferencia de otros mandatarios como Nayib Bukele o Javier Milei, lo que subraya que la relación bilateral aún se mueve entre gestos de acercamiento y señales de cautela.