Este jueves 5 de febrero se convirtió en una fecha simbólica para la seguridad internacional. A las 00:00 GMT (21:00 horas en Chile del miércoles) expiró oficialmente el tratado Nuevo START, el último acuerdo de control y no proliferación nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia. Con su vencimiento, las dos mayores potencias atómicas del mundo quedan, por primera vez en décadas, sin límites jurídicamente vinculantes sobre sus arsenales estratégicos.
El acuerdo establecía un tope de 1.550 ojivas nucleares desplegadas para cada país, incluyendo aquellas montadas en misiles balísticos y bombarderos estratégicos. También contemplaba mecanismos de verificación mutua, considerados durante años como uno de los pilares del sistema de control de armamentos construido tras el fin de la Guerra Fría.
Con su desaparición, Washington y Moscú dejan de estar obligados tanto a respetar esos límites como a permitir inspecciones recíprocas, en un contexto en el que ambos concentran más del 80% de las armas nucleares existentes en el planeta.
El Nuevo START fue el último sobreviviente de una arquitectura más amplia de acuerdos que comenzó a erosionarse progresivamente. Antes cayeron tratados clave como el de sistemas de misiles antibalísticos (ABM) y el de fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF), debilitando el marco de previsibilidad estratégica entre las dos potencias.
El tratado de Estados Unidos y Rusia: los lamentos de Obama y lo que sigue en el futuro
Firmado en Praga en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvédev, el tratado había sido renovado en febrero de 2021 por cinco años adicionales. Sin embargo, las inspecciones in situ quedaron suspendidas en 2023, en medio del fuerte deterioro de las relaciones bilaterales.
En las horas previas a su expiración, Obama lamentó públicamente el desenlace: “Esto anularía inútilmente décadas de diplomacia y podría desencadenar otra carrera armamentista que haga al mundo menos seguro”.
La posibilidad de una nueva prórroga se desvaneció pese a algunas señales previas. En septiembre de 2025, el presidente ruso, Vladímir Putin, propuso extender el acuerdo por un año, iniciativa que su par estadounidense, Donald Trump, calificó como una “buena idea”, pero que no tuvo seguimiento desde Washington.
La expiración del Nuevo START no solo clausura un capítulo central del desarme nuclear, sino que abre un escenario inédito desde los años setenta: por primera vez, no existe ningún acuerdo que limite las armas nucleares estratégicas de las dos principales potencias del planeta, alimentando la incertidumbre sobre el futuro del equilibrio global.