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Al borde del colapso: Cuba activa medidas de emergencia ante el recrudecimiento del bloqueo petrolero y la presión internacional

La escasez de combustible obliga a La Habana a racionar servicios, exponiendo fuertemente la dependencia energética de la isla.

El Gobierno de Cuba anunció un severo paquete de medidas de emergencia para enfrentar la profundización del desabastecimiento de combustible, en un contexto marcado por el endurecimiento del asedio petrolero de Estados Unidos y las tensiones diplomáticas en torno al suministro energético de la isla.

Entre las disposiciones adoptadas por La Habana se incluyen la suspensión de la venta de diésel, el cierre parcial de oficinas estatales y hoteles, así como la reducción del transporte público y de otros servicios esenciales. El objetivo, según las autoridades, es priorizar el uso del escaso combustible disponible ante un escenario que el Ejecutivo considera crítico.

La magnitud de la crisis quedó reflejada cuando, de acuerdo con la agencia EFE, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que, a partir de este lunes 9 de febrero, Cuba se quedaría sin combustible para aviación. Por el momento, aquello no ha afectado el correcto funcionamiento de los vuelos de aerolíneas nacionales.

En paralelo, la corporación Cimex, perteneciente al conglomerado militar GAESA, informó que “se pospondrán las ventas de combustibles en pesos cubanos y la comercialización de diésel en dólares para los ciudadanos”.

Las explicaciones oficiales de Cuba ante la emergencia

El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga explicó que el poco combustible disponible será destinado a “los servicios esenciales”, la generación eléctrica, los “servicios de salud”, el suministro de agua, las actividades de defensa y a “garantizar la sostenibilidad de aquellos sectores que generen ingresos en divisas”, como el turismo.

Otras medidas incluyen la reducción de horarios en bancos, la postergación de eventos culturales, el impulso al teletrabajo y la adopción de clases semipresenciales en universidades. Cuba depende de las importaciones para cubrir cerca de dos tercios de sus necesidades energéticas, una vulnerabilidad que se ha traducido en apagones prolongados y largas filas en las gasolineras.

El cese de los envíos de petróleo venezolano tras el bloqueo a sus petroleros y la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero dejó a México como principal proveedor, hasta que a mediados de ese mes el Gobierno de Claudia Sheinbaum suspendió los despachos bajo la presión de la Administración Trump.

Este lunes, Sheinbaum ratificó la medida, aunque aseguró que su país continuará enviando ayuda humanitaria y calificó como “muy injusto” el castigo arancelario a quienes exporten crudo a Cuba.

La periodista cubana independiente, Yoani Sánchez, retrató el impacto cotidiano de la crisis en su columna para Deutsche Welle: “La falta de combustible ha dejado de ser una coyuntura para convertirse en un modo de vida impuesto (…) Cuando una sociedad entera vive pendiente del último litro de gasolina, el problema deja de ser energético para volverse político, moral y profundamente humano”.

En este escenario, la ONU ya advirtió que la isla enfrenta el riesgo de un colapso humanitario si no logra asegurar suministros energéticos suficientes.

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