El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes desde el Salón Oval de la Casa Blanca que considera que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, en medio de un endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla y las tensiones actuales entre ambos gobiernos.
Durante una rueda de prensa en la sede del Ejecutivo estadounidense, Trump respondió a preguntas de periodistas sobre la situación en Cuba y expresó que “creo que tendré el honor de tomar Cuba. Sería genial. Es un gran honor” dijo, sin especificar cómo se concretaría ese objetivo.
“Tendré el honor de tomar Cuba”: Trump desafía a La Habana y aumenta la tensión en Latinoamérica
Las palabras de Trump se producen en un clima de creciente presión sobre La Habana, en medio de un bloqueo energético impuesto por Washington que ha limitado casi totalmente la llegada de combustible a la isla caribeña y ha profundizado su crisis económica y de servicios básicos.
El gobierno cubano, liderado por Miguel Díaz‑Canel, ha reconocido que existen canales de diálogo con Estados Unidos, aunque no ha detallado avances específicos ni condiciones.
La declaración de Trump ha generado inquietud en círculos diplomáticos y entre analistas internacionales debido al uso de un lenguaje poco habitual en la diplomacia moderna, al hablar de “tomar” un país soberano.
Organizaciones internacionales y gobiernos han subrayado la importancia de resolver las diferencias a través de mecanismos multilaterales y del respeto al derecho internacional, especialmente ante el agravamiento de la crisis interna en Cuba.