El martes 17 de marzo inició el tercer juicio en Lyon, Francia, contra Nicolás Zepeda, el chileno condenado por el asesinato de su exnovia japonesa, Narumi Kurosaki, en 2016.
El 12 de abril de 2022, Zepeda fue condenado a 28 años de cárcel como el autor material del homicidio de Narumi Kurosaki, cuyo cuerpo, a la fecha, no ha sido encontrado. También, en ese entonces, se le ordenó pagar 175 millones de pesos chilenos a la familia de la víctima y al novio de ésta Arthur del Piccolo.
Su abogada, Jacqueline Laffont, quien había alcanzado notoriedad tras desempeñarse como abogada del ex presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, apeló esta condena y se dio inicio a un segundo juicio, que fue anulado por no desarrollarse conforme a las reglas del proceso y con ello se abrió esta tercera instancia, que se extenderá hasta el 27 de marzo.
Las principales pruebas en su contra en ese entonces, tenían relación con la ubicación que arrojaba su celular y el vehículo que alquiló, cercana a la residencia universitaria donde vivía Narumi, en Besanzón, así como testimonios que lo situaron allí el día de su desaparición. el 4 de diciembre de 2016, y que dijeron haber escuchado gritos de la habitación de la víctima.
A ello se suman las compras que realizó Zepeda en los días previos como cajas de fósforos y productos inflamables. También que entre el 5 y el 6 de diciembre de 2022 el vehículo que arrendó permaneció en una zona boscosa al sur de Dole, donde se presume que habría hecho desaparecer el cuerpo. Como antecedente, en el juicio también se expusieron las amenazas que Zepeda hizo a su exnovia.
Zepeda, por su parte, a insistido en los dos juicios previos en que se reunión con Narumi Kurosaki el 4 de diciembre, de manera no premeditada, que mantuvieron relaciones sexuales y que se quedó esa noche ahí. Dijo también, en distintas ocasiones, haberse retirado de la residencia el 6 de diciembre y en otra oportunidad dijo que había sido el 5. Según su versión, desconoce los motivos de la desaparición de su exnovia.
Los hitos de la primera semana
“¡Niego los cargos que se me imputan, soy inocente! Yo no maté a Narumi, y estoy luchando para demostrarlo”, fueron las palabras de Zepeda, en francés, que abrieron el primer día de este tercer juicio.
Además de describir cómo conoció a Narumi, Zepeda lamentó su estadía en la cárcel. “Vi gente suicidarse, golpes, sangre”. Ese día, además, según expuso Chilevisión la defensa de Zepeda pidió que se aplazara el juicio para ubicar a un amigo de la víctima, que nunca declaró y que llegó al 7 de diciembre de 2016 a la residencia de Besanzón.
“Las investigaciones necesarias para descubrir la verdad no se han llevado a cabo. Hemos recopilado una lista de pasos de investigación que no se han realizado y que no se pueden ignorar si realmente queremos saber quién es el culpable y si lo hay”, dijo el abogado de Zepeda, Robin Binsard.
En el segundo día de juicio, se expuso el testimonio del encargado de los estudiantes japoneses en la residencia, Jeremie Bride, quien sostuvo que el novio de la víctima, Arthur Del Piccolo, le hizo saber se sus sospechas contra Nicolás Zepeda y que por ello, lo contactó. Dijo haber hecho una videollamada a Zepeda, el 11 de diciembre para comprobar que estaba en Chile, como él le había asegurado el día anterior. En la videollamada, comprobó que Zepeda estaba en Chile, pues éste le pedía a transeúntes verificar esto.
El tercer día puso contra las cuerdas a Zepeda. Esa jornada dijo que había ido el 4 de diciembre a reunirse con Narumi a propósito de su quiebre amoroso. Allí fue cuando el juez lo confrontó, diciéndole que ello no fue lo que declaró en el primer juicio. “¿Por qué el chileno, que se encontraba en Francia en ese momento, ‘mintió’ inicialmente a los investigadores alegando que se trataba de un viaje de estudios?”, recriminó el magistrado.
Zepeda, además, reconoció que el 2 de diciembre subió hasta el piso en que estaba la habitación de Narumi, pero que se alejó cuando notó que ella estaba acompañada. Reiteró que la noche del 4 de diciembre se encontró con Narumi de forma casual y que conversaron dentro de su vehículo, que ella lo vio desde lejos y quiso acercarse, pese a que le hicieron ver que ella era miope. Por otra parte, dijo no recordar dónde dejó los preservativos que utilizaron.
También sostuvo que compró fósforos para llevar su caja, que le pareció “bonita”, de recuerdo y que compró cinco litros de gasolina porque necesitaba el envase. “No sé dónde está Narumi”, dijo Zepeda a la familia de la víctima ese día, según reportó CHV.
El cuarto día de juicio fue el turno de una de las hermanas de Narumi Kurosaki. “Antes del final, deseamos de todo corazón que este asesino nos muestre el lugar donde dejó el cuerpo de Narumi ya que nuestra esperanza, la única, es traerla de vuelta a Japón“, fue una de las peticiones que Kurumi Kurosaki, le hizo a Zepeda al cierre de su testimonio.
La defensa del acusado, por otra parte, pidió aplazar el juicio para cotejar el ADN de 65 compañeros de residencia de Narumi. La petición, según reveló CHV Noticias, fue rechazada.