Luego de poco más de una semana de juicio, la justicia francesa condenó al chileno Nicolás Zepeda por la muerte de su exnovia Narumi Kurosaki, crimen perpetrado en 2016.
Pese a que en los dos juicios que antecedieron a este Zepeda había sido condenado a una pena de 28 años de presidio, en esta oportunidad el tribunal determinó que cumpla cadena perpetua.
La fiscalía, de hecho, había pedido en este juicio 30 años de cárcel para Zepeda.
Las principales pruebas en su contra, exhibidas en todas estas instancias judiciales, tenían relación con la ubicación que arrojaba su celular y el vehículo que alquiló, cercana a la residencia universitaria donde vivía Narumi, en Besanzón, así como testimonios que lo situaron allí el día de su desaparición el 4 de diciembre de 2016, y que dijeron haber escuchado gritos de la habitación de la víctima.
A ello se suman las compras que realizó Zepeda en los días previos como cajas de fósforos y productos inflamables. También que entre el 5 y el 6 de diciembre de 2022 el vehículo que arrendó permaneció en una zona boscosa al sur de Dole, donde se presume que habría hecho desaparecer el cuerpo. Como antecedente, en el juicio también se expusieron las amenazas que Zepeda hizo a su exnovia.
Zepeda, por su parte, ha insistido en que se reunión con Narumi Kurosaki el 4 de diciembre, de manera no premeditada, que mantuvieron relaciones sexuales y que se quedó esa noche ahí. Dijo también, en distintas ocasiones, haberse retirado de la residencia el 6 de diciembre y en otra oportunidad dijo que había sido el 5. Según su versión, desconoce los motivos de la desaparición de su exnovia.